Inspirado por mi esposa y por el legado de mi familia, desde hace años tengo una consciencia ambiental, la que me llevó a considerar la compra de un carro eléctrico hace ya cinco años.
En esa fecha ya había un incentivo fiscal para la compra de vehículos eléctricos o híbridos. Uno no tenía que pagar el arancel de importación. Sin embargo, para esas fechas, la diferencia en precio era tal que todavía no salían los números.
¿Y cuáles son los números?
Mi carro, un BMW i3, hoy día no es de los más eficientes, pero nos sirve de referencia para hacer un cálculo rápido.
Si usamos como comparación un Toyota Corolla con una eficiencia de 14 Km/litro, con un precio de $1.22 / litro (el día de este cálculo), nos da un costo estimado de $8.75 por cada 100Km. Mi BMW i3 tiene una eficiencia de 16 kwh / 100Km, a un costo de $0.207 / kwh, nos da un costo estimado de $3.31 por cada 100Km. Esto hace a mi carro $5.44 / 100Km (2.6 veces) más económico que un carro eficiente, como lo es el Corolla.
Visto desde otra manera, si un Corolla cuesta $22,450, y uno maneja un promedio de 25km al día (750 Km al mes), uno debiese estar dispuesto a pagar $25/mes más en una letra para comprar un carro eléctrico como el mío. Esto quiere decir que uno debiese poder pagar alrededor de $2,000 más por él, $3,000 tomando en cuenta aranceles.
Esta es solo la matemática financiera a la hora de la compra. Luego hay que tomar en cuenta el mantenimiento y los intangibles.
En cuanto al mantenimiento, una de las grandes ventajas de los motores eléctricos es que son muy simples, con pocas partes y poco desgaste (por no haber combustión ni calor). En mi caso, en todo el tiempo que he tenido el carro, solo ha ido al taller para cambiarle la batería interna una vez.
Finalmente, los intangibles fueron los más importantes a la hora de decidirme por un carro eléctrico. En Panamá, uno de los mayores contribuyentes a la generación de CO2, es el parque vehicular. Si como ciudadanos queremos generar un impacto en el calentamiento global, una de las mejores acciones que podemos tomar es el de cambiarnos a un carro eléctrico. Ese mismo Corolla que mencioné arriba, emite 1.7 toneladas de CO2/año al ambiente, comparado con casi cero de mi carro. La razón que en Panamá los carros eléctricos producen casi cero emisiones es porque la mayoría de nosotros carga su carro de noche, cuando lo estacionamos. Debido a nuestra matriz energética nacional, resulta que en Panamá, de noche, casi toda la generación (excepto en el verano), proviene de energía renovable (hidro y eólica), por lo que no genera una huella de carbón.
Otro intangible es la experiencia de manejo. Los carros eléctricos son muy silenciosos, y con poca vibración, lo que hace mucho más placentera la experiencia, especialmente si uno escucha música en el carro. También, los carros eléctricos, debido a su motor, generan mucho mayor torque que sus equivalentes de combustión. Esto quiere decir que los carros eléctricos tienen mucha mayor aceleración, por lo que se sienten mucho más potentes. En la ciudad de Panamá, este es un beneficio importante cuando uno tiene que cruzar intersecciones y maniobrar en el tráfico.
Esto me lleva a una de sus limitaciones más importantes, su rango (distancia) de manejo. Mi carro solamente tiene un rango de 200km en una carga, lo que lo hace impráctico hoy día para ir al interior. Cuando lo compré, sabía que me iba a limitar a usarlo en la ciudad. Sin embargo, esta limitación está desapareciendo de dos maneras. Por un lado, los carros nuevos ya vienen con rangos rondando los 500km, y por otro lado ya hay iniciativas para poner cargadores rápidos por toda la Interamericana. Esto permite poder usar el carro en casi todo el país sin la ansiedad de quedarse sin carga.
Para cualquiera que esté en proceso de comprar un carro nuevo, basado en mi experiencia, la suma de los ahorros y los intangibles, me llevan a recomendar que evalúen un carro eléctrico entre sus opciones. La única lástima es que Panamá, siendo un mercado pequeño, todavía no tiene un gran número de alternativas. Pero eso, afortunadamente, también está cambiando. Sin lugar a duda, cuando tengamos que cambiar el segundo carro en nuestra familia, el mismo también será uno eléctrico.
El autor es ingeniero
