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Migrantes, indígenas y ciudadanos: los jóvenes ngäbe-buglé

Migrantes, indígenas y ciudadanos: los jóvenes ngäbe-buglé
Un indígena Ngäbe Buglé seleccionando granos de café, en Boquete (Panamá). EFE/ Marcelino Rosario

Cada 9 de agosto se conmemora el Día de los Pueblos Indígenas. En América Latina, después de Guatemala, Perú, Bolivia y México, Panamá es el país con el mayor porcentaje de población indígena, con un 17.2% (INEC, 2024).

Desde 1938, cuando el pueblo Guna Yala logró el reconocimiento de su territorio comarcal, se han constituido seis comarcas, con sus propias normas internas y regulaciones. La comarca Ngäbe Buglé fue reconocida en 1997 mediante la Ley N.° 10.

En las últimas décadas, Panamá ha logrado avances significativos en materia económica. En América Latina, su crecimiento ha tenido un ritmo comparativamente impresionante. Si bien ello ha ido de la mano con cierta reducción de la desigualdad, esta sigue siendo significativa. De acuerdo con cifras del Banco Mundial, Panamá es el tercer país más desigual de la región, después de Colombia y Brasil (2025).

En ese contexto, las comarcas indígenas mantienen los niveles más altos de pobreza. Según datos de Panamá sin pobreza, en 2026 la pobreza alcanza el 20.6% a nivel nacional; entre la población indígena asciende al 84.3%, y en la comarca Ngäbe Buglé llega al 86.5%, el porcentaje más alto del país.

Por ello, miles de habitantes de esta comarca, en su mayoría jóvenes, migran cada año en busca de ingresos. Lo hacen, particularmente, hacia las zonas cafeteras de Chiriquí y, más allá de la frontera, hacia Costa Rica. Una minoría de mujeres migra como trabajadora dependiente, por lo que su exposición a la violencia es mayor.

Más del 50% de los trabajadores de los cafetales de Los Santos, Costa Rica, proceden de la comarca Ngäbe Buglé (Varas, 2009). Aunque no existen cifras exactas, los datos del SISTLAM (Sistema de Trazabilidad Laboral Migratoria) permiten dimensionar el fenómeno. En 2023, Costa Rica regularizó el ingreso de 38,207 trabajadores agrícolas. De ellos, el 61% (23,306) provenía de la comarca Ngäbe Buglé. Si se toma en cuenta que la población total de la comarca es de 212,084 habitantes, ello representa más del 10% de su población.

Esta movilidad de jóvenes, principalmente hombres, tiene efectos en las comunidades de origen, empezando por la falta de mano de obra y la vulnerabilidad de la estructura familiar.

Migrantes, indígenas y ciudadanos: los jóvenes ngäbe-buglé
Datos del INEC.

Como se observa en el gráfico, entre la población de 30 a 34 años el índice de masculinidad desciende a 67.7. Es decir, por cada 100 mujeres hay apenas 67.7 hombres. Entre los 20 y 29 años, el índice es de 70.2. En general, durante la edad adulta, el índice de masculinidad es inferior a 100.

Esa migración está relacionada con condiciones de pobreza estructural. Sin embargo, ese flujo humano apenas logra sostener condiciones de subsistencia, y el costo es muy alto. Debilita los vínculos familiares y limita el acceso a derechos ciudadanos.

Un estudio elaborado por la consultora de IDEA Internacional Jackeline Guerra, en el marco del proyecto con la AECID Fortalecimiento de la gobernanza en la comarca Ngäbe Buglé, analizó los efectos de esa migración transnacional sobre el ejercicio de los derechos ciudadanos. Entre los principales hallazgos se encuentran las dificultades para acceder al Registro Civil, lo que impide renovar la cédula y limita la realización de trámites sociales y comerciales, además del ejercicio de derechos ciudadanos, incluido el derecho al sufragio.

Por otro lado, para quienes trabajan en el campo costarricense, trasladarse al consulado en la capital para votar puede tomar entre cinco y seis horas, un tiempo similar al que implica viajar hasta San Félix, uno de los principales puntos de acceso a la comarca Ngäbe Buglé. Ello representa una inversión de tiempo y dinero que la mayoría difícilmente puede asumir. El informe de Guerra muestra, además, que los distritos con mayor migración registran también los niveles más altos de abstencionismo electoral.

Asimismo, los períodos de movilidad coinciden con las elecciones comarcales, lo que limita la participación política de estos ciudadanos. Y aunque la zafra del café no coincide con las elecciones generales, la investigación de Guerra muestra que también afecta la participación de los indígenas migrantes, ya que muchos no regresan de inmediato, mientras otros permanecen más tiempo o terminan estableciéndose al otro lado de la frontera.

Para valorar adecuadamente el impacto de esta migración juvenil en la comarca Ngäbe Buglé, debe considerarse que los jóvenes representan el 56.3% del padrón electoral, una proporción muy superior al promedio nacional.

Ello constituye también un bono demográfico que podría aprovecharse en beneficio de la comarca y del país. Sin embargo, actualmente esa población no encuentra suficientes oportunidades. Además, enfrenta importantes obstáculos para ejercer plenamente sus derechos, incluida la participación en la toma de decisiones sobre su comarca y sobre el país.

La autora es gerente del programa Panamá, IDEA Internacional.


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