Leí con interés el artículo titulado “260 mil toneladas han salido de mina de cobre”, por el periodista Alex E. Hernández V., La Prensa, sección Economía & Negocios, página 1B, edición del 27 de agosto de 2019.
Tengo algunos comentarios y preguntas, que me surgen del contenido del citado artículo.
1.Se trata de 260 mil toneladas de concentrado de cobre, el cual, según el artículo, es “masa gris que se obtiene luego de moler la piedra y someterle a un proceso que involucra agua, aire y la incorporación de agentes como la glicerina, para extraer la calcopirita, que es un sulfuro que contiene cobre”. Probablemente, esos elementos sean altamente tóxicos. Sería importante para prevenir daños a la salud humana y animal, así como a la naturaleza, inquirir periodísticamente a los expertos del Ministerio de Salud, al Ministerio de Ambiente y a especialistas privados, cuáles son los efectos dañinos o no de la utilización de esos elementos en los procesos de extracción del concentrado de cobre. Según parece, esos elementos son altamente tóxicos.
2.Añade el artículo que desde junio pasado “las autoridades panameñas han certificado la salida de otras 7 embarcaciones con cargamento de 32 mil 500 toneladas de concentrado de cobre, cada una”. Igualmente, será importante determinar cuáles autoridades panameñas, en términos bien precisos, se encargaron de supervisar y certificar ese hecho.
3.El artículo señala que, de acuerdo con el estudio de factibilidad de la empresa minera, “solo el 29% del concentrado que extraen tiene cobre…”. ¿Qué otro mineral valioso extraerá la empresa minera del concentrado? ¿Alguna autoridad panameña supervisará y determinará eso?
4.Además, informa el artículo lo siguiente: “Cuando la masa llega a manos de la fundidora que procesa el concentrado, esta emite un certificado que revela el contenido de cobre en el material, y a partir de ahí se calculan los pagos, según el precio de las materias primas en los mercados internacionales”. La fundidora está ubicada en el exterior de Panamá, y eso sugiere preguntar si alguna autoridad panameña está en posición de verificar la certificación hecha por la fundidora allá sobre “el contenido de cobre en el material” y de cualquier otro contenido valioso.
5.El artículo señala: “además, la empresa le ha hecho frente a mayores costos de construcción para la instalación de relaves, debido a condiciones climáticas adversas, entre otros gastos”. Se echa de ver que el área de la extracción es muy lluviosa y proclive a crear graves problemas en la instalación y mantenimiento de los relaves. Tengo entendido que los relaves son “un conjunto de desechos tóxicos de la concentración de minerales” que se depositan en enormes tinas, las que, según las Naciones Unidas, han encontrado que son susceptibles de causar muchos derrames de toxinas en las áreas circundantes, causando daños irreparables a la naturaleza.
6.El articulista llama la atención sobre que la empresa “mantiene su plan de ejecución, al margen de la decisión del dictamen de la Corte Suprema de Justicia, que declaró inconstitucional el contrato minero de la fallida Petaquilla Minera, y que sirvió de base para el acuerdo con Minera Panamá”.
7.Finalmente, el articulista informa que “la Comisión de Economía y Finanzas de la Asamblea Nacional aprobó citar a los directivos de la empresa”. Sería apropiado que la cita se aprovechara para formular las preguntas que se señalan en los presentes comentarios, y otras más también que han quedado por fuera de estos comentarios.
El autor es abogado