La decisión no era fácil. Postular candidatos al Parlacen implicaba algunas cosas. En primer lugar, cumplir con un sujeto de derecho internacional público, bajo el amparo del artículo 4 de la Constitución según el cual, Panamá acata las normas de derecho internacional.
O tomar los puestos que otros partidos políticos, con candidatos no deseables por su interés en evadir la justicia panameña, hubiesen obtenido. O trabajar “desde adentro” con diputados electos del Movimiento Otro Camino (Moca), para empujar hacia la vía de una salida. O bien, postular con el compromiso de no tomar posesión de los cargos ni cobrar, por el solo hecho de evitar que “maleantes” lleguen a ese organismo buscando protección. Además, no postular podría interpretarse como un desaire o descortesía de parte de Moca, a los estados miembros.
Pero había que sopesar la posibilidad de postular, con otros aspectos. La no postulación de Moca de candidatos al Parlacen tiene que ver, por un lado, con la consistencia y permanencia en el tiempo del discurso de un candidato, que hace cuatro años como candidato por la libre postulación, no postuló al Parlacen y así lo percibió el directorio nacional de Moca cuando tomó esa decisión ahora.
El ciudadano está buscando candidatos que mantengan incólume una posición de principios y de argumentos coherentes, sin llegar a la beatificación, porque nadie es perfecto, aunque algunos lo califiquen como “prisionero de sus palabras”. Y es que ante el supuesto hecho de que no postular permite la elección de indeseables porque no ocupaste el puesto, resulta ser que quienes postulan a los maleantes son los mayores culpables y así deben ser catalogados.
Es muy fácil de parte del candidato cuyo partido o alianza en 2019 postuló a los hermanos confesos y condenados, zafarse hoy de esa responsabilidad y trasladarla a otro que no postuló, estando éste en contra precisamente de ese tipo de candidaturas oscuras. El responsable directo es el postulante. Pero como Dios no castiga palo sino lengua, ese candidato (Rómulo Roux) cuyos seguidores criticaron a Moca por no postular, hoy se copia porque tampoco postuló diputados al Parlacen, quedando todos ellos (me refiero a los seguidores y defensores del partido Cambio Democrático y de su candidato a presidente) con la lengua congelada.
Pero resulta que ese mismo candidato que de repente decidió no postular, es aliado de otro partido político que, mientras vocifera la necesidad de salirnos del Parlacen, postula a un expresidente de la República que hoy está siendo acusado y juzgado en el juicio de Odebrecht. Y si bien en Panamá la inmunidad no existe, el cambio de competencia de la jurisdicción ordinaria a la Corte Suprema complica y desfigura completamente el proceso, porque los magistrados de la Corte no son funcionarios de instrucción, sino de decisión, a lo que se suma actualizarse de un extenso proceso con cientos de folios y miles de fojas.
Quienes cargan con esos candidatos indeseables son quienes los postulan, desde el PRD y RM, hasta el panameñismo (menos el CD copión de Moca), no quien con sus acciones ha mantenido en el tiempo consistencia en su mensaje. Adicionalmente, no postular candidatos produce en la práctica el mismo efecto de postular, ganar y no tomar posesión, menos cobrar, dizque para proteger el erario. Porque de ninguna de estas dos maneras (postular sin juramentar o no postular) se puede actuar desde adentro para avanzar. Y si, por ejemplo, la intención es impedir que salgan candidatos como el presidente del PRD o el expresidente del Panameñista (y de la República), ambos son el número uno en sus listas, por lo cual es imposible que no sean beneficiados con una curul del Parlacen.
La hoja de ruta entre postular y no postular es muy similar, salvo el cabildeo interno que podrían realizar ese número de diputados de Moca que hubiesen sido electos. Pero que, de no ir acompañado este hecho por actos soberanos internos, liderados por el Ejecutivo y por un buen equipo de política exterior, frente a una atinada y eficaz labor diplomática, es poco lo que se avanzaría. Por consiguiente, de ganar las elecciones presidenciales, ¿que poco o mucho más hubieran podido hacer esos posibles diputados de Moca allá adentro, frente a no haber postulado? Por supuesto que un lobby importante pero que, de no ejercerse desde el gobierno central los actos soberanos que deben acompañarse, el avance sería casi nulo. Y ante la posibilidad de elaborar una hoja de ruta, nadie la hace en campaña para perder, sino frente a la posibilidad de ganar la elección.
En conclusión, Moca se está enfocando en el equipo diplomático y en la actuación del Ejecutivo, de llegar al poder, para que mediante la relación bilateral y la ejecución de actos soberanos internos como sería un plebiscito (al no incluirse la quinta papeleta sugerida por el diputado Juan Diego Vásquez para estas elecciones de mayo 2024), se fortalezca una hoja de ruta. Esa hoja de ruta, frente a la necesidad de una unidad nacional, incluiría a esos partidos políticos que vociferan querer sacarnos del Parlacen, a pesar de estar postulando indeseables o perseguidos por la justicia unos, así como condenados y confesos otros.
El autor es abogado.
