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EUSEBIO A. MORALES

El modelo cívico y la tradición clásica

Eusebio A. Morales (1865-1929) es conocido como uno de los grandes estadistas que ha tenido Panamá, sin embargo, el alcance y la proyección de su pensamiento si bien ha sido estudiado, no ha trascendido a las nuevas generaciones que adolecen de conocimiento histórico.

Sus grandes dotes como ensayista y político se pueden conocer en sus innumerables escritos, particularmente en las memorias de la Secretaría de Instrucción Pública, en discursos como el del mensaje a la Convención Nacional Constituyente en 1904 o el pronunciado al tomar posesión el presidente José De Obaldía de 1908.

Estos presentan no solamente un pensamiento muy estructurado de tendencia liberal, sino ideas que contienen referencias a la antigüedad clásica con la intención de manifestar la individualidad de la nueva República de Panamá y demostrar que los vínculos que los unían a Colombia ya no existen, situación que fue muy común en la época de las independencias en América.

La mayoría de su producción ensayística está inmersa en un modelo político que defiende una buena formación ciudadana inspirada en los ideales grecorromanos rememorando a Pericles, Sócrates, Aristóteles, Cicerón, entre otros.

En dichos discursos Morales defiende en primer lugar, una formación en valores y un respeto a la ciudad (república) por parte de todos, pero con mayor énfasis en los valores que deben tener los funcionarios del Estado, y en segundo lugar, un modelo de convivencia en comunidad.

Lo primero lo especifica resaltando que todos los ciudadanos deben ser educados para servir al Estado en una democracia y esto a la vez implica que se escojan buenos representantes, que tengan respeto a la república y a sus leyes, así como lo enfatiza por ejemplo Pericles (Thuc. 36). Lo anterior acompañado también de una formación con identidad nacional, y quizás lo más importante, que lo podríamos traer al día de hoy, que los funcionarios tengan cualidades y valores como la prudencia, templanza, rectitud, honestidad, lo que los ubicaría como los símbolos de un buen gobierno (Isoc. 7, 59).

Mientras que lo segundo lo enfoca también en el funcionamiento y reconocimiento de la democracia como forma de gobierno, ya que plantea el respeto a los bienes de la República (Ej. El depósito en el banco de 8 millones de los 10 millones del Hay-Bunau Varilla), en donde señala que “Una generación sola no es dueña de los bienes del país”, dando así una alusión a Pericles (“La sucesión de las generaciones, nos lo entregaron gracias a su valor”. Thuc. 36) y a Aristóteles (Pol, 4.11.1295).

Esto nos obliga a preguntarnos de cara a las elecciones generales del 5 de mayo, ¿El nuevo gobierno retomará los planes enfocados en valores cívicos o por lo contrario, continuará privándonos de ellos?

El autor es docente de historia en la UP.


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