La participación plena de mujeres en política es una tarea pendiente en Panamá. Existe una brecha que, en ocasiones, se intenta tapar, con proselitismo político. Este panorama contrasta con los esfuerzos de organizaciones como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), con una clara agenda que tiene como prioridad promover la participación de la mujer en política de Panamá.
La participación de las mujeres en política puede influir de manera positiva en el cambio social. Es evidente que contribuiría a enriquecer el debate con su aporte en temas como la igualdad de género y la promoción de los derechos de las mujeres.
La participación de las mujeres en política es una necesidad insatisfecha en Panamá. La escasa y desigual participación femenina coarta las oportunidades de alcanzar un sistema igualitario de espacios políticos para ambos géneros. No en vano ONU Mujeres plantea que actualmente la posibilidad de alcanzar la paridad de género es aún lejana.
Las estadísticas de 2021 del PNUD y del Tribunal Electoral (TE), reflejan que en Panamá la participación de las mujeres está por debajo del promedio de la región: sólo es de un 11% versus el 32.1% de la media regional.
Alcanzar la paridad es un objetivo factible si comenzamos a incentivar, empoderar y formar a las mujeres en política. Para ello, es crucial generar más y mejores políticas públicas que faciliten la participación de las mujeres en política. Se lo debemos a todas las mujeres, en especial, a las que nos precedieron. Mujeres como Clara Gónzalez, primera mujer abogada en nuestro país y fundadora del primer Partido Femenino de Panamá, lucharon porque se logre el pleno goce y ejercicio de los derechos políticos y humanos de las mujeres hoy consignados en la Constitución Nacional. Proteger y hacer valer estos derechos es fundamental para avanzar y evitar perpetuar la desigual participación de las mujeres.
Ángela Merkel es un importante ejemplo de los alcances y beneficios que pueden aportar las mujeres en política en el mundo. Merkel, considerada en 2020 por la revista Forbes como la mujer más poderosa del mundo por decimocuarta ocasión, ha sido una poderosa influencia en la materialización del Tratado de Lisboa de 2009, crítico en la conformación institucional de la Unión Europea (UE). Su liderazgo, junto al gobierno francés, en 2017, fue crucial en el proceso de refundación de la Unión Europea. Tras la crisis de la pandemia en 2020, impulsó una serie de cambios de considerable magnitud en el bloque comunitario. Todo lo planteado es un ejemplo de lo importante que es alcanzar el 50% de participación femenina y el gran impacto que pueden lograr las mujeres en escenarios políticos.
Los países con amplia participación de mujeres en política, cuentan con políticas públicas incluyentes y equitativas, que promueven su participación de manera igualitaria, siendo las mujeres agentes de cambio en la sociedad. En el caso de las mujeres en política, están expuestas a múltiples ataques de violencia de género, consecuencia de costumbres y patrones patriarcales. Algunas manifestaciones de violencia hacia las mujeres en política son de índole verbal, físico, psicológico o manifestaciones de sexismo y acoso.
Resulta difícil identificar la violencia contra las mujeres en política, consecuencia de su normalización, de patrones históricos y de ser considerada el modus operandi de hacer política. Es cierto que la participación de mujeres en política es escasa y que actualmente han tenido mayores dificultades para descollar, alcanzar la igualdad y lograr objetivos. Esto no debe frenar el proceso de integración de las mujeres a la política desde un plano de igualdad. El mundo necesita más mujeres que jueguen su rol como agentes de cambio e influyan de manera positiva en la agenda nacional, abriendo las puertas a muchas más, hasta alcanzar el 50% de participación femenina.
Han transcurrido 100 años desde que, en 1922, Clara González, junto a decididas mujeres, iniciaron la construcción de una sociedad con participación femenina. La mejor manera de honrar su memoria es institucionalizando la participación de las mujeres La era democrática femenina debe consolidarse con más y mejor participación de mujeres. ¡Impulsemos el cambio!
La autora es miembro del Laboratorio Latinoamericano de Acción Ciudadana (LLAC) 2021