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Mujeres y niñas en ciencia: la lucha por un futuro equitativo

¿Puede la era de los avances tecnológicos incidir en la reducción de la brecha de género? Mucho se habla sobre la industria 4.0, la economía del futuro y la demanda de personas con habilidades para manejar las tecnologías emergentes. Y es que se torna imperativo revisar la serie de cambios que trae la “Cuarta Revolución Industrial”, en todos los aspectos, incluso en el incremento de las desigualdades.

Es sabido que las carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemática) son vitales para la adquisición de las competencias y habilidades que requieren las ocupaciones del futuro. Es preocupante que es, precisamente, en estas áreas en las que las mujeres hemos sido menos representadas a lo largo de la historia. Resulta importante alcanzar la paridad de género en estas carreras de modo que se elimine el arrastre de inequidades desde el principio de la humanidad.

Esta desproporción en la participación de hombres y mujeres en ciencia y en tecnología se inicia desde la niñez. La familia y el entorno inmediato de la niña, influyen en la libertad que tiene para explorar el mundo, descubrir sus capacidades y conocer de sus pasiones. Resalto la importancia de la creación de iniciativas que involucren a niñas en el área STEM. Ello aumenta las probabilidades de que, por medio de la experiencia, desarrollen su capacidad creativa e innovadora.

A este factor se suma la poca cantidad de referentes femeninos visibilizados. Son cruciales los referentes que sirvan de inspiración y permitan a las chicas identificarse con su camino en la ciencia para así proyectar ellas mismas un futuro en este campo. Basta con intentar nombrar a diez científicas para darnos cuenta de que es una tarea bastante difícil encontrar mujeres que hayan sido reconocidas en los libros de historia por sus importantes descubrimientos.

En la actualidad, persisten retos para las mujeres en ciencia y en tecnología. Para concientizar sobre estos desafíos, han surgido diversas metáforas como el techo de cristal y los suelos pegajosos. La primera explica los factores que impiden que las mujeres lleguen a posiciones de liderazgo, o sean capaces de mantener su desarrollo profesional. Se hace alusión al cristal puesto que, si bien nuestra participación en ciencia y en tecnología es un derecho, se observa claramente una limitación en el crecimiento productivo y profesional de las mujeres.

La metáfora de los suelos pegajosos se refiere a las dificultades que enfrentan las mujeres para abandonar los puestos de trabajo más precarios o con menor remuneración.

El techo de cristal y los suelos pegajosos son fenómenos que están vinculados. Según el informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) “Desigualdades y el mundo del trabajo”, las mujeres dedicamos en promedio cuatro horas y 25 minutos al día a tareas de cuidado no remuneradas, mientras que los hombres, dedican solo una hora y 23 minutos a estos deberes.

Esta situación nos limita a las mujeres pues no contamos con la misma cantidad de tiempo para continuar formándonos, lo que impide que ascendamos en la jerarquía del mundo productivo.

Luchar contra estas desigualdades es oportuno, pues la participación femenina en el área científica y tecnológica favorece al desarrollo económico de toda la sociedad. Además, garantiza que el futuro no se construya con base en una imagen distorsionada del mundo, imagen en la que no participa el 50% de la población mundial.

En este contexto, es urgente que el sistema educativo promueva entre las jóvenes el interés en áreas STEM por medio de la visibilización de referentes femeninos y la creación de espacios que fomenten la libertad de experimentación de las niñas. Asimismo, es necesaria la creación de políticas públicas que brinden solución a la carga adicional del trabajo no remunerado de las mujeres, así como a la aún presente violencia de género en el país.

Conociendo la situación actual, sintámonos orgullosos de las mujeres panameñas en ciencia, aquellas que día a día derriban barreras y se convierten en modelos a seguir para las niñas y jóvenes como yo, que también merecemos ser parte del presente y del futuro en la industria 4.0.

El autor es miembro de Jóvenes Unidos por la Educación


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