Mientras las selecciones disputan cada partido del Mundial 2026 ante audiencias de millones de personas en todo el planeta, una cifra resume mejor que cualquier marcador la magnitud del evento: la Copa Mundial está movilizando alrededor de 41 mil millones de dólares en impacto económico, casi equivalente a la mitad del PIB de Panamá. Entretanto, la producción económica o la facturación total del Mundial llega a casi 81 mil millones de dólares.
Así lo destaca el informe “Mundial 2026: El Fútbol, la Estructura de la Economía y el Impacto Económico”, elaborado por el equipo de Estudios Económicos de Bladex, conformado por Sergio Olarte, Gustavo Acero y Daniela Silva, con base en información de la FIFA, Deloitte, Natixis y otras fuentes especializadas.
La edición de 2026 marca un hito en la historia del deporte. Por primera vez, Estados Unidos, México y Canadá comparten la organización del torneo. Además, el campeonato estrenó un nuevo formato con 48 selecciones participantes y 104 partidos, ampliando significativamente su alcance global y la representación de América Latina y el Caribe.
Uno de los datos más relevantes del estudio es la generación estimada de 824 mil empleos directos vinculados al Mundial. Esta dinámica económica tiene como principal motor al turismo, sector que concentra más de la mitad del gasto asociado al torneo.
La llegada masiva de visitantes ha impulsado actividades como alojamiento, transporte, comercio minorista, entretenimiento y servicios, beneficiando especialmente a las ciudades sede.
Tal como destaca el informe de Bladex, Estados Unidos concentra la mayor parte de este movimiento económico al albergar la mayoría de los encuentros. Sin embargo, México recibe los efectos directos derivados de la celebración de partidos en Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara.
Según las estimaciones recogidas en el informe, la actividad generada por el Mundial podría aportar alrededor de 0.2 puntos porcentuales al crecimiento económico mexicano durante 2026, mientras el país espera recibir aproximadamente 5.5 millones de visitantes durante el torneo.
Para el resto de América Latina, los beneficios son más indirectos, pero no menos relevantes. El estudio señala impactos positivos en sectores como comercio, telecomunicaciones, medios de comunicación y consumo de bienes duraderos y no duraderos, impulsados por la enorme atención que genera el campeonato en toda la región.
En definitiva, el Mundial 2026 demuestra que el fútbol trasciende el ámbito deportivo. Su capacidad para movilizar inversiones, empleo, turismo y consumo lo convierte en un fenómeno económico global cuya influencia se extiende mucho más allá de los estadios y cuyos efectos continuarán sintiéndose incluso después del pitazo final.
El autor es fundador de Semiotik.

