INTERNET

Un mundo lleno de aplicaciones

Un mundo lleno de aplicaciones
Un mundo lleno de aplicaciones

Parece mentira, pero vivimos una vida cada vez más rápida y expedita. Hay páginas web, redes sociales y aplicaciones que generan en cierta forma una adicción y dependencia a los niños, adolescentes jóvenes, adultos y aunque no lo crean a los adultos mayores.

En tal sentido, pareciera ser muy divertido, pero a la vez es muy peligroso, según escrito de Yoel González Núñez, en Guatemala, un colegio adquirió acceso pirata a internet que no estaba bajo los controles de una empresa tradicional. Sin saberlo, este sería el primer paso a una verdadera odisea, una situación que estuvo a punto de escaparse de las manos a docentes y administrativos. Los proveedores de un servicio de internet que era 100% más rápido y optimizado, formaban una red de secuestradores que buscaban adolescentes para venderlos a un asiático que pagaba mucho dinero.

Mientras tanto, los ciberataques, los cibercrímenes, siguen firmes, pero muchas veces pensamos que no puede pasar, sin olvidar los llamados retos en las redes sociales que se hacen tendencia.

En efecto, el mundo virtual es interesante y cautivador, porque ofrece la oportunidad de la conectividad inmediata, pero considero que aún no lo utilizamos como debe ser, percibo que cualquier persona cuelga o sube una información muchas veces no con la mejor intención y muchos la reciben como verídica, por otra parte, se suben fotos y videos obviamente buscando la aceptación de una gran cantidad de seguidores y ver reflejado los likes.

Además, nuestros niños que desde los dos años ya están pegados a la pantalla milimétrica de un celular, he podido escuchar varios niños que le dicen a la mamá que le dé acceso al internet para poder bajar juegos o ver videos, pero la verdad no he podido escuchar a ningún niño que le diga que necesita el internet para realizar una tarea, sin olvidar que ese pequeño aparato inteligente se ha convertido en la televisión portátil de estos tiempos, la adicción es tanta que para ir a comer el celular los acompaña a la mesa, en los restaurantes cada uno de los miembros de una familia tiene su celular en la mano y mientras comen lo siguen usando.

En tal sentido, a nivel de la educación media, muchos se distraen chateando, prefieren tomar fotos a la presentación del profesor, parece que la etapa de leer, escribir y resumir lo que leíste pasó de moda, sin embargo me preocupa que por un lado los jóvenes marchan a una velocidad incalculable, pero nuestros docentes no marchan a la misma velocidad.

Aunado a esto, la educación a nivel superior, no escapa de esta situación, porque mientras los estudiantes esperan un aula de avanzada, donde puedan tener una amplia conectividad, la realidad es otra, es responsabilidad de los gobiernos de turno asignar gratuitamente el acceso a internet a todas las universidades públicas. De esta forma las actividades y asignaciones podrían realizarse en el aula de clases.

Aunado a esta situación, vivimos en un país que a pesar de tener dos metros para transportarse, aún se vive en un caos permanente en cuanto a la llegada a los trabajos, universidades y el retorno a los hogares. Las universidades, sobre todo las estatales, deberían tener ofertas académicas en modalidades semipresencial y a distancia, utilizando de manera adecuada la conectividad a internet.

Dentro de este marco, tenemos aplicaciones que facilitan la entrega de comida en menos de 30 minutos, o lo que deseen comprar, un Wase que hasta la ubicación de las unidades de tránsito te informa, Google map, banca en línea, banca móvil, Uber, pero contradictoriamente hay matrículas universitarias que aún se pagan formando largas filas. Me gustaría observar una mayor cantidad de tutoriales de nuestros docentes.

El autor es docente universitario 

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