La ciencia y la generación de evidencia han sido claves para el progreso social y han permitido el acceso a derechos. Sin embargo, las poblaciones vulnerables, como las personas LGBTIQ+, continúan siendo invisibilizadas. Aunque existe amplia evidencia internacional, en Panamá esta suele ignorarse en la formulación de políticas públicas, invisibilizando miles de historias y perpetuando la violencia y el estigma contra la población sexualmente diversa.
En este contexto, en 2023 la Fundación Iguales dio inicio al proyecto “Countering Conversion Practices: identificación de factores de riesgo psicosocial en personas LGBTIQ+”, uno de los primeros esfuerzos orientados a investigar qué factores afectan la salud mental de las personas LGBTIQ+. Este proyecto aborda desde experiencias de discriminación hasta testimonios de las mal llamadas “terapias” o prácticas de conversión. Estas prácticas se definen como cualquier intento de cambiar la orientación sexual o la identidad de género de una persona, bajo la premisa de que ser LGBTIQ+ constituye una enfermedad mental. Dicha premisa no cuenta con ningún aval científico desde hace décadas y se ha demostrado que estas prácticas no generan ningún beneficio, sino que dejan secuelas psicológicas que afectan la calidad de vida de quienes las experimentan.
Los resultados de esta investigación evidencian que las personas que reportaban haber sufrido discriminación y menor apoyo social manifestaban mayores síntomas de depresión, ansiedad y estrés, así como ideación suicida. A esto se suma que haber experimentado prácticas de conversión se asocia con la aparición de homofobia internalizada y sentimientos de autorrechazo.
A partir de estos hallazgos, realizamos entrevistas a profundidad con personas que vivieron prácticas de conversión. Gracias a sus testimonios fue posible conocer historias que incluyen desde intentos de exorcismos religiosos para modificar su orientación sexual hasta secuestros, abuso sexual e incluso la intervención de profesionales de la salud que ofrecían prácticas de conversión como parte de sus servicios, lo cual resulta claramente antiético.
Con este proyecto empezamos a poner evidencia sobre la mesa y ignorarla perpetúa el daño que sufren las personas LGBTIQ+ panameñas. El respeto a los derechos humanos de todos por igual también es un tema de salud pública, y minimizar las experiencias de estigmatización y los factores de riesgo de esta población se traduce en mayor violencia y peor salud mental.
Es momento de que el Estado haga frente a una realidad que la ciencia ha dejado clara desde hace más de cuatro décadas: en Panamá, y en el resto del mundo, no hay nada que curar ni cambiar en las personas LGBTIQ+.
El autor es investigador de Fundación Iguales y psicólogo maestrando en la Universidad de Nebrija.


