Exclusivo
RECONOCIMIENTO

Un nombre para la ciudad judicial de la provincia de Coclé

Un nombre para la ciudad judicial de la provincia de Coclé
Un nombre para la ciudad judicial de la provincia de Coclé

Ante la inminente conclusión del proyecto de ciudad judicial en el barrio de Miraflores, en Penonomé, quisiera aprovechar la oportunidad para iniciar el debate sobre el nombre que deberá llevar este importante edificio. 

La práctica de nombrar los edificios públicos con el nombre de personajes ilustres, no solo permite honrar la memoria de quienes en su momento hicieron importantes contribuciones a la sociedad.

También, en momentos en que la juventud nuestra se deja tentar por cosas vanas, por el dinero, la diversión, la fama pasajera por motivos irreverentes, esta práctica resulta una oportunidad  para hacerles reflexionar sobre el tipo de gente que trasciende, que es recordado por las siguientes generaciones porque representa los valores clave para el sostenimiento de la patria.

A lo largo de la historia panameña, Coclé y en especial Penonomé, ha sido cuna de familias cuya riqueza ha sido su  legado y tradición de apego a valores como el respeto, la confianza, la honradez, el civismo y, sobre todo, la justicia. Son valores que estas familias consideran básicos para construir la felicidad y progreso de su gente.

Como producto de estas tradiciones, Coclé ha dado a la patria infinidad de juristas, hombres y mujeres amantes del derecho y las leyes, algunos de ellos políticos, presidentes, destacados abogados y jueces. Muchos de ellos han sido honrados en diferentes formas.

En esta ocasión, y después de consultarlo largamente con mi conciencia y mi corazón, quisiera hacer una propuesta: el palacio de justicia debería ser nombrado en honor a un coclesano que contribuyó como el que más a la práctica de la justicia en este país. Sugiero que el edificio rinda homenaje al magistrado Miguel Ángel Grimaldo, mi padre.

El doctor Grimaldo, como se le solía llamar, fue jurista autodidacta, fundador de la Sociedad Bolivariana de Panamá y asesor jurídico del Banco Nacional de Panamá. Durante tres periodos fungió  como magistrado de la Corte Suprema de Justicia (1920-1923, 1929-1938 y 1938-1948), de la cual llegó a ser presidente (1932-1936). Además, fue editor de los códigos Civil y Penal, impulsor de importantes leyes. A pesar de no ser político, en  tres ocasiones, en situaciones de riesgo nacional, se le solicitó que ocupara la vicepresidencia o la presidencia de la República. De hecho, fue el tercer designado durante la presidencia de Harmodio Arias (1934-1938).

Se le conocía como “código viviente de moral e integridad” y en múltiples ocasiones se hizo saber que su nombre detrás de un fallo era suficiente para dar fe en que se haría justicia y en apego estrictamente a las leyes de la Repúblicá.

Hoy más que nunca, Panamá necesita mostrar a su juventud ejemplos de conducta cónsonos con el tipo de sociedad que necesitamos. Pero es necesario que la juventud sepa cuál es el tipo de personas que trasciende y que recuerda las siguientes generaciones. La figura del doctor Miguel Ángel Grimaldo es uno de esos modelos. Espero que pronto el palacio de justicia de Coclé lleve nombre.

El autor es ciudadano


Última Hora

  • 03:30 Del parche fiscal a la institucionalidad: una ruta soberana para el limbo minero Leer más
  • 03:15 ¿Estamos entendiendo realmente cómo aprenden nuestros niños? Leer más
  • 03:00 ¿Quién escucha al presidente? Leer más
  • 02:52 Roberto Sánchez solicita anular los votos en el exterior, lo que le haría ganar a Keiko Fujimori  Leer más
  • 02:44 Haaland se apunta a la fiesta de las estrellas y deja a Senegal al borde del abismo Leer más
  • 02:05 Seguidores de Evo Morales toman una pausa en sus protestas  Leer más
  • 01:48  Una fiesta de Mbappé pasada por agua Leer más
  • 01:45 Mayer Mizrachi, con el debido respeto Leer más
  • 01:45 FAO: América Latina concentra el 15% de las exportaciones de productos acuáticos animales Leer más
  • 01:15 La salida de emergencia de Trump en Irán Leer más