Ante el anuncio del presidente de la República, quien ha indicado que empezará a realizar consultas para una posible asamblea constituyente paralela, a falta de un año para que finalice el actual gobierno, para confeccionar una nueva Constitución (mas no puede ser originaria, ya que la única Constitución originaria es la que se hace sin atender a la Constitución vigente), nos da la oportunidad de analizar algunos conceptos constitucionales y cómo operan en los ciudadanos.
Sin duda, una nueva Constitución es el sueño de muchos panameños que se ven identificados con los candidatos presidenciales que prometieron y prometerán cambios fundamentales en la carta magna para coadyuvar con la patria en su llegada a mejores días.
A pesar de que, en esta coyuntura, no compartimos esta iniciativa del presidente, consideramos que el país actualmente siente un resentimiento constitucional, es decir, es una frustración producida cuando la vivencia jurídica es la injusticia y falta de equidad e inconveniencia del ordenamiento, con la necesidad de que debe modificarse. Pero, ¿qué debemos modificar y cómo quedará el texto? Es algo que no se ha comentado.
Por ello, antes que se hagan propuestas para una asamblea constituyente resulta insoslayable que se planteen los puntos exactos de cambio que el país requiere y cuáles son las hipótesis que tienen los que presentan que se debata sobre una constituyente, indicando cómo ayudarán esos cambios al país.
Por otro lado, existe otro sector de la población que considera que el actual problema de la Constitución panameña recae en el actuar de las personas, es decir, en la llamada Constitución material, que se refleja en el desenvolvimiento de los miembros de la sociedad y qué reglas siguen en ella, ya que actualmente, de elegir una asamblea constituyente paralela, donde los constituyentes serán elegidos por votación popular ¿quiénes creen ustedes que salgan electos? Es altamente probable que sean muchos miembros del Parlamento actual, que es sumamente criticado por la ciudadanía.
Ergo, consideramos que, en primer lugar, debe darse un debate sobre puntos específicos partiendo de las ideas de cambios que provean los proponentes para posteriormente empezar a hablar de un posible llamado a una constituyente, para que de esa forma no sea un trabajo apresurado, omitiendo todos los factores reales de poder en la discusión, lo que llevaría a una no deseada Constitucion de papel. Y, para ello el debate de ideas concretas entre miembros de la ciudadanía, dueña por naturaleza del poder constituyente, es fundamental.
El autor es estudiante universitario (UP)