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DIPLOMACIA DE LAS DOS COREAS

Un nuevo comienzo hacia la paz

Un nuevo comienzo hacia la paz
Un nuevo comienzo hacia la paz

El 27 de abril, todo el mundo presenció vívidamente, lleno de esperanzas y emoción, la dramática escena donde brotó un nuevo retoño de gran paz en la península coreana. Los líderes de Corea del Sur y Corea del Norte se reunieron en Panmunjeom, lugar simbólico de la división y legado de la guerra fría, y llegaron a un histórico acuerdo para finiquitar la vieja relación de confrontación que se mantenía por más de 60 años para encaminar un nuevo futuro hacia la paz y la prosperidad.



Moon Jae-in, presidente de la República de Corea (Corea del Sur), y Kim Jong-un, presidente de la Comisión de Asuntos Estatales de Corea del Norte, celebraron por primera vez su histórica cumbre donde se firmó un documento conjunto titulado la Declaración de Panmunjeom, que abarca el establecimiento de un régimen de paz permanente entre las dos Coreas, incluyendo la desnuclearización completa de la península coreana, el desarrollo integral de la relación intercoreana, distensión militar y esfuerzos para disolver los riesgos de guerra, entre otros, enmarcando un hito histórico en aras de llevar la península a la paz permanente y a la prosperidad mutua. Considerando que, hasta recientemente, los ensayos nucleares y pruebas repetidas de misiles balísticos por Corea del Norte amenazaban la paz y seguridad de la península coreana y del mundo, hasta exponiendo sombras de guerra sobre la península por un tiempo, este resultado de la cumbre fue un logro aún más dramático.



En esta cumbre, los dos mandatarios anunciaron “una nueva era de paz” en la península coreana y acordaron sobre medidas concretas para cumplir los objetivos de convivencia, incluyendo la visita del presidente Moon a Pionyang en otoño del presente año, la celebración de cumbres intercoreanas ordinarias, reunión de familias separadas el próximo agosto, por nombrar algunos. Es enormemente significativo para la paz y la prosperidad, no solamente de la península sino del mundo, que Corea del Norte, que había amenazado la paz mundial por medio de proseguir sus armas nucleares, confirmó el objetivo de la desnuclearización completa de la península coreana y afirmó su compromiso para tomar acciones prácticas en el cumplimiento de ese afán.



Desde su toma de posesión en mayo de 2017, el presidente Moon ha sido enfático en su posición de tomar el volante y desempeñar un papel protagonista en la búsqueda de soluciones para los asuntos intercoreanos. Su visión y perseverancia han sido recompensadas plenamente a través del fruto que se dio en esta cumbre. Por otro lado, el líder norcoreano Kim también salió como ganador por medio de tomar su audaz decisión en comprometerse con la desnuclearización, encontrando así una salida del aislamiento de su régimen en la comunidad internacional y consiguiendo la oportunidad para normalizar el estatus de Corea del Norte como un país regular.



Se espera que este acuerdo histórico se fortalezca más a través de la cumbre entre el presidente Donald Trump y el presidente Kim Jong-un, la primera cumbre en la historia entre  Estados Unidos y Corea del Norte, cuya celebración se prevé para finales de mayo o principios de junio.



En el marco de la cumbre, los dos líderes aprovecharon para plantar juntos un árbol especial con el motivo de hacer votos por la paz y la prosperidad de la península coreana. Ellos sembraron un pino que nació en 1953, el año cuando se suspendieron los truenos de los cañones de la guerra coreana, en la tierra traída de ambos territorios y rociaron con agua traída de ambos ríos, augurando la paz y la prosperidad del pueblo coreano.



Las repúblicas de Corea y Panamá se encuentran geográficamente distantes, pero este histórico evento que se llevó a cabo en la península coreana puede dejar un significado para Panamá también. Corea y Panamá son países amigos que comparten los valores universales de la humanidad, tales como la democracia, paz y derechos humanos. Si Corea logra deshacerse del riesgo de seguridad causado por Corea del Norte y pueda designar los dividendos de la paz al desarrollo socioeconómico del Estado y a la promoción de cooperación con países amigos, entonces la relación entre Corea y Panamá podrá seguir fortaleciéndose aún más en diversos ámbitos.



No podemos cambiar la historia del pasado, pero sí podemos hacer la historia del futuro. Las dos Coreas acordaron dejar atrás el pasado de enfrentamiento y conflicto para construir juntos un futuro hacia la paz y la prosperidad. Espero contar con el amistoso apoyo y bendición de Panamá, un verdadero amigo y compañero de cooperación para Corea, en la senda optada por las dos Coreas con la finalidad de que el pino de paz y prosperidad, plantado por dos líderes, mantenga su color siempre verde.

El autor es embajador de Corea en Panamá


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