Los ideales de “justicia, democracia y libertad” fueron la guía del gran movimiento de la Cruzada Civilista que surgió como plataforma ciudadana para liberar al país de las garras de la dictadura militar de Noriega. Próximo a cumplirse 30 años de partidocracia disfuncional, mucho ha quedado en el tintero. Panamá se ha quedado dormida ante los retos del siglo XXI. La falta de liderazgos con visión y voluntad política han dado al traste con la consolidación de un régimen democrático en lo político y lo económico. El país camina al garete; es evidente el agotamiento de las formaciones políticas que dieron vida a la una vez prometedora democracia panameña. Los partidos políticos funcionan en la práctica como una mega agrupación de intereses alejados de la más elemental noción de desarrollo integral. Una élite política y económica pigmea que no acierta a sentarse a concretar una ruta de cambios sustanciales a nivel de Estado; que promuevan el progreso de las regiones comarcales y provincias de todo el territorio.
El PRD se juega a robo que ya ganó la silla presidencial de mayo de 2019. Sea o no así, lo importante es que el próximo gobierno entienda que hay una plétora de temas que si no se atienden con responsabilidad e inteligencia no habrá país tranquilo para nadie. Las amenazas al sistema se profundizarían y aparecerían déspotas ilustrados o populistas autócratas sustentados en un Estado policiaco bajo el manto de mesías políticos.
El Seguro Social, la reforma integral del Estado y la administración pública, la educación, medio ambiente, la conectividad del agro a los grandes mercados, la deuda pública y la diversificación de la economía deben atenderse con comisiones permanentes que le den vida y ejecución a la montaña de documentos que ya existen sobre estos y otros temas nacionales. Los poderes de facto deben ser llamados e integrados en este gran nuevo comienzo en 2019 luego de un proyecto político fallido. Eso será más factible con una Asamblea de nuevos diputados con visión política y nuevos partidos políticos con estructuras y programas realistas que impulsen los tan esperados cambios.
El autor es médico