MANDATARIO ELECTO

Un nuevo presidente de la República, se abre un nuevo capítulo en nuestra historia

Hoy amanecemos ya sabiendo quién tendrá la responsabilidad de guiar el rumbo de nuestro país por los próximos cinco años. No importa si votaste por el candidato que movía tus emociones, aquella con las mejores propuestas o ese que podía hacerle contrapeso al que definitivamente no querías, ya las cartas están echadas.

Los siete durante su carrera han servido en altos cargos públicos, han sido empresarios exitosos u ocupado posiciones de liderazgo de relevancia nacional y todos se vendieron a sí mismos como la mejor opción para un país.

Generalmente hablan de las elecciones como una carrera, una contienda, como si la Presidencia fuera un premio. Pues sepan que no lo es. Es una responsabilidad enorme, que te succiona la vida. Si no me creen, comparen las fotos de campaña de nuestro actual presidente con alguna reciente y verán en su rostro el peso del último quinquenio.

La persona que hoy se perfila como el próximo presidente de Panamá se ha labrado un capítulo en la historia de nuestro país. Con esto, la pregunta es: ¿Cuál será el contenido de este? ¿Será uno de progreso y bonanza? ¿O tendremos más traspiés internacionales? ¿Será recordado como un líder o pasará sin pena ni gloria?

Desde Fundación Libertad emprendimos una campaña llamada “20 categorías para elegir a un buen candidato”, la cual fue desarrollada por el periodista cubano Carlos Alberto Montaner y ha sido lanzada en Panamá desde las elecciones de 2004, con el fin de contrastar a nuestros candidatos con una escala de valores. Entonces, ¿qué valores esperamos ver en nuestro nuevo mandatario?

Si bien en nuestra actual Constitución solo se requiere ser panameño por nacimiento y haber cumplido los 35 años de edad, liderar un país requiere cualidades mucho más complejas y nuestras expectativas como electorado son altas. Por ejemplo, no solo queremos a un líder con visión a quien podamos admirar, que sea íntegro, honesto y humilde, sino que queremos que sepa “hacer cosas”, que se rodee del mejor equipo, inclusive adversarios, para lograr su proyecto de Estado. Queremos a alguien con capacidad y valores.

A partir del próximo 1 de julio, esta persona se enfrentará a una serie de retos, como encaminar la economía de nuestro país, ordenar instituciones y mantenerse firme ante las posibles presiones de su partido, mientras intenta recuperar el respeto hacia Panamá ante la comunidad internacional y nutrir una relación armoniosa con los otros dos órganos del Estado para que su plan, ese plan por el cual le escogimos, progrese.

Ahora, más que pensar en el perfil de nuestro nuevo presidente, pienso en nuestra propia actitud como electorado y si en efecto merecemos esos casi santos, casi superhéroes que esperamos de nuestros candidatos políticos. De nada sirve exigir capacidades y valores específicos, si nosotros mismos como ciudadanos seguimos esperando las dádivas que se supone vendrán una vez nuestro presidente electo asuma el poder. Es por esto que, como ciudadanos libres y responsables, nos corresponde asumir nuestra cuota para desde nuestra propia ciudadanía madura e informada, podamos juntos escribir un nuevo capítulo, un Panamá que progrese con más justicia y transparencia.

La autora es miembro de la Fundación Libertad

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