Para incidir en la agenda pública, requerimos de actores, además de comprometidos con promover una trasformación educativa, con las necesarias capacidades para la ejecución y seguimiento de las políticas públicas.
Después de la fallida reforma educativa de 1979, se realizaron esfuerzos para impulsar una transformación del sistema educativo. El diálogo fue la herramienta utilizada. Algunos consensos fueron el Diálogo por la Transformación del Sistema Educativo Nacional (2002), los acuerdos de la Concertación Nacional (2007), los informes realizados por el Consejo Nacional de Educación (2008) y los acuerdos logrados a través de las consultas ciudadanas para el anteproyecto de reforma constitucional (2011). Hubo aportes académicos y desde la sociedad civil como Hacia una política de Estado en Educación de Fudespa (2009), El Estado de la Educación en Panamá : 5 Metas para Mejorar de Unidos por la Educación (2013), Visión País 2025 de Apede (2014).
El más reciente esfuerzo son los acuerdos del Compromiso Nacional por la Educación de 2017. Participé en 2013 del proceso de consultas de políticas públicas de juventud Nuestra Voz, Üai Nabgwana. A pesar de los intensos debates y largas jornadas de trabajo para generar diagnósticos y propuestas prioritarias en educación, que fueron suscritas por los entonces candidatos presidenciales, el Pacto por la Juventud es un gran logro que no se ha hecho realidad.
¿Por qué, a pesar de diagnósticos y propuestas, resultado de consensos sociales, por sí solos, no son catalizadores para una reforma integral del sistema educativo? ¿Por qué hemos fallado como sociedad?
Una razón puede ser la falta de conciencia social del evidente sentido de urgencia que existe para impulsar cambios y la comprensión de que, al postergar la ejecución de las necesarias políticas educativas, negamos oportunidades a próximas generaciones y aumentamos las brechas de desigualdad. Otra razón es una clara deficiencia en el manejo de herramientas ciudadanas y estrategias de incidencia que sean eficaces en lograr superar las barreras de intereses particulares y/o sectoriales para asegurar su implementación.
La actual generación de jóvenes recibimos, como desafío, un sistema educativo anacrónico y una estructura burocrática rígida que no ayuda a la implementación de cambios. Se requiere de nuevas estrategias para impulsar un cambio educativo como una prioridad nacional.
Países hermanos como Chile cuentan con una juventud empoderada que son modelo de participación ciudadana, gracias a su liderazgo en impulsar las principales reformas educativas de su país.
Jóvenes Unidos por la Educación, Unidos por la Educación y la Fundación Educación 2020 de Chile, con el apoyo del Fondo Chile, promovemos la participación activa en incidencia en políticas públicas en Panamá. El lunes se presentó una iniciativa inédita en el país: el primer Laboratorio Internacional de Incidencia Ciudadana. ¿Su misión? Fortalecer la capacidad de incidencia de la sociedad civil y vigorizar las habilidades de liderazgo de nuestra juventud. Con una convocatoria amplia, se espera que logre crear conciencia y capacidad de incidencia ciudadana en los jóvenes.
Es clave que la juventud desarrolle un conocimiento especializado del problema educativo, perfeccione estrategias comunicacionales para sensibilizar a la población y apueste a cambios concretos.
Recientes experiencias de profundo involucramiento social como Enseña por Panamá demuestran que el llamado a la acción ante la indiferencia de las inequidades sociales son el principal movilizador de los jóvenes. No son sostenibles en el tiempo, las mejores iniciativas sin el necesario involucramiento y monitoreo. Es clave la continuidad.
El Laboratorio Internacional de Incidencia Ciudadana es un ejemplo claro de las oportunidades de cooperación sur-sur. Animo a la juventud panameña “a dejar de mirar los toros desde la barrera”. Panamá necesita protagonistas. Le sobran observadores y críticos. Con una juventud empoderada, confío en que lograremos el cambio.
El autor es miembro de Jóvenes Unidos por la Educación y director de Alianza de Enseña por Panamá.