NUTRICIóN

La oferta alimentaria en las escuelas

El Estado tiene obligaciones ineludibles con la población en edad escolar. Desde la Constitución hasta la Declaración de la Convención los Derechos de los Niños se establece que su función esencial es promover la disponibilidad y el consumo de alimentos adecuados. Por otro lado, el espacio de la educación tiene un componente de práctica que representa uno de los mayores motivadores del comportamiento humano.

Tres imperiosas razones explican la necesidad de que el Estado regule los alimentos que se deben o no vender y ofertar en centros educativos de todo el país. La primera sería el consumo frecuente de alimentos que solo contienen azúcar o grasas y sodio. Las consecuencias de tomar bebidas azucaradas o snacks de mala calidad, varios días a la semana, se asocian al desarrollo de obesidad, hipertensión, diabetes y varios tipos de cánceres; múltiples estudios comprueban su efecto acumulativo. Lo mismo para productos considerados “calorías vacías” o “chatarra”, que no aportan ningún nutriente adicional a las calorías que contienen.

La segunda razón es el periodo para formar hábitos; si en el hogar no hubo la oportunidad de una oferta de alimentos saludables, en todos los años de escolaridad, el estudiante no podrá adquirir y probar alimentos que contribuyan a una buena salud y al desarrollo de su cognición.

Y la última y quizás la más importante razón es que la escuela es el lugar donde se enseña lo correcto, lo ético, los valores y los hábitos del futuro, siendo el ejemplo que den los docentes la principal influencia.

La capacidad de elegir lo saludable en el escolar y en el adolescente está afectada por sus hábitos y mucho más por la publicidad, que desafortunadamente ha sido demasiado insidiosa en la mente de nuestros niños.

El aumento del consumo de bebidas azucaradas y productos procesados ha sido demostrado en varios estudios de la Universidad de Panamá; un estudiante de secundaria puede consumir hasta cuatro bebidas en un día y varios snacks, en detrimento del consumo de frutas en su forma natural, que sí protegen la salud. Los resultados de este consumo exagerado ya se observan en adolescentes con obesidad, diabetes e hipertensión antes de los 20 años; además de la asociación de la obesidad con los cánceres de mama, tiroides, esófago, estómago, ovario, útero, hígado, riñón, páncreas y colon.

Le corresponde al director del centro educativo, como representante del Ministerio de Educación a nivel local, asegurar que se cumpla la normativa existente: Ley 75 de 2017 y las resoluciones N° 3623 de Meduca y N° 49 de 2018 del Minsa. Ya los docentes y padres de familia tienen el papel de vigilar el mantenimiento de esta oferta de alimentos saludables, durante todo el periodo escolar, además de que no se venda o distribuya alimentos y bebidas, que ya se ha comprobado, tienen un efecto dañino en la salud.

La autora es docente universitária

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