Panamá se encuentra en campaña electoral. Quien gane deberá dar continuidad a las iniciativas del actual gobierno, y atender la lista de problemas que obstaculizan el desarrollo socioeconómico del país. Temas como educación, salud, seguridad alimentaria, medio ambiente y crecimiento económico afloran en la mayoría de los planes de gobierno de los candidatos, haciéndose eco del clamor popular. Sin embargo, las propuestas para resolver estos problemas no explican el cómo o por qué no incorporan las herramientas de la ciencia, la tecnología y la innovación.
Dos candidatos presidenciales han visitado el Instituto de Investigaciones Científicas Avanzadas y Servicios de Alta Tecnología (Indicasat AIP), un laboratorio nacional de investigación enfocado en biodiversidad, biotecnología y biomedicina, y han expresado su sorpresa al enterarse del trabajo de científicos locales y su impacto. La comunidad científica panameña incluye a investigadores del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud, del Instituto de Investigaciones Agropecuarias de Panamá, de las universidades de Panamá, Tecnológica y Autónoma de Chiriquí; de otras entidades públicas y privadas en la capital y el interior, y decenas de panameños que regresan preparados de las mejores universidades del mundo, becados por Ifarhu-Senacyt.
Aun contando ya con los frutos de esa inversión en desarrollo de nuestro capital humano, el presupuesto asignado en Panamá a labores de investigación y desarrollo no supera el 0.2% del producto interno bruto. Esto es casi cinco veces menos que el promedio latinoamericano, y hasta 20 veces menos que países como Singapur, Alemania, Estados Unidos y China. Es como haber comprado un auto deportivo y no querer invertir en la gasolina que le permita funcionar.
Este desconocimiento de la ciencia, tecnología e innovación se hace evidente en su casi nula presencia en los discursos de los candidatos. Esto, además, desperdicia la oportunidad de inspirar al pueblo panameño alrededor de una misión nacional en común. Parafraseando a Giancarlo Roach, economista de la Senacyt: una misión científica nacional puede servir como un catalizador que impacte en la calidad de vida de las personas y en el valor agregado de la economía, como ocurrió con la misión a la Luna en Estados Unidos, y el “milagro” de la innovación tecnológica de Corea del Sur. La lista de problemas a resolver en Panamá es larga. Quizás baste con escoger uno que capture la imaginación del electorado para superar la apatía y desconfianza infligida por la corrupción, y trabajar juntos por un mejor futuro para Panamá.
El autor es ingeniero investigador de Indicasat AIP, miembro de CienciaEnPanama