La actividad política en Panamá se torna interesante al ver las fórmulas presidenciales que ofrecen los partidos para las próximas elecciones de mayo de 2019.
No cabe duda de que este es el momento propicio para que cada uno de los electores pueda acertar en la elección del próximo presidente de todos por los próximos cinco años. Es evidente el aprendizaje que, en los últimos años, en prueba de ensayo y error, han obtenido los votantes, los cuales dentro de los discursos mareadores que se ofrecen, se inclinan a favor del personaje que con bajo recurso expresivo nos invita a formar parte de un gran drama social.
Son pocos los ingenuos que no ven más allá de lo evidente e intentan ocultar en su subconsciente la noble intención de aquellos grupos que constantemente planean llegar al poder a costa de lo que sea. Algunos, con la esperanza de encontrar mejores días para el país y otros, aliados para malversar la confianza de los hombres y mujeres de esta tierra bendecida.
La suerte está echada, se inicia el periodo de análisis de las ofertas electorales. Por un lado, encontramos a la corriente martinelista, la cual, en una acción desesperada, trata de encontrar el sucesor del hombre que en 2009 usó los zapatos del pueblo para hacerse del poder, y luego de varias usadas, decidió guardarlos para vivir su realidad. Muchos manifestaron que esa decisión fue acertada, ya que, al parecer, encontró la forma de decir que somos diferentes.
Qué decir de la corriente gubernamental, la cual, en un disfraz social, fuera de todo contexto, apuesta por contemplar la división de la familia de Omar, simulando llevar como fórmula a una hija de la isla Manzanillo, la cual, para muchos, con esa decisión, evidenció su desvinculación con toda postura torrijista.
“Vamos con todo”, es la frase popular que logra consolidar la unificación del exdiputado costeño con un joven empresario y profesional, que desde el primer día manifestó su entrega y compromiso para canalizar alternativas que viabilicen mejores días para los panameños. De este escenario, resalto la oportunidad que le ha dado el candidato a la juventud de este país, depositando su confianza en él y permitiendo oxigenar el panorama político con acciones y pensamientos producidos por jóvenes dotados de mucha capacidad y profesionalismo.
Nuestra responsabilidad recae en la constante ilustración a nuestra población, para que cada actor tenga la capacidad de tomar una acertada decisión que muestre la intención de transformar el país.
El compromiso será de cada persona que por acción o inacción decida elegir de manera adecuada lo presentado por cada corriente política, logrando diferenciar la realidad de lo propuesto.
“Colón, mi querido Colón, mira cómo te han olvidado”, frase célebre esbozada por el expresidente Guillermo Endara. En el caso de los gobernantes actuales, nos es muy difícil diferenciar el concepto de renovación con lo que hoy vivimos, y nos tocará esperar las nuevas promesas presidenciales…
El autor es docente universitario
