En este Istmo, donde la apatía, la falta de memoria y el no preocuparnos hasta que tenemos el agua en el cuello son características permanentes de esa mayoría silenciosa y cómplice de la partidocracia y los intereses creados, vuelve y se sacan del sombrero el tema de la cotización de las cuotas independientes, lo cual no es una mala idea si la CSS tuviese la estructura para ello, lo cual no tiene desde que se inventó en el 2005. Qué mala costumbre de hacer leyes donde se sabe que no pueden entrar en vigor por falta de voluntad política de asignar recursos económicos, en vez de malgastarlos.
Las pensiones nunca se han manejado imparcialmente, profesionalmente, rigurosamente, como se debe tratar un tema de Estado, que nos afecta y compete a todos los ciudadanos. Por el contrario, el tema es rehuido por los políticos, pero finalmente decidido por esta inoperante y costosa casta, cediendo siempre a presiones, y lo que es peor, sin criterios científicos y claros, temiendo a un supuesto y malentendido y falso costo político. Total, aquí nunca repite una Administración, así que es una falacia pensar en pase de factura.
Dentro de los principios rectores de la CSS están: la honestidad, la cual ha estado siempre ausente; la eficiencia, la cual parece encontrarse de vacaciones; y la transparencia, la cual en casi todas las instituciones del Estado es inexistentes y vamos ahora a ver por qué afirmamos esto, si es solo para rellenar una cuartilla de opinión o si es cierto, que estos principios no adornan dicha institución.
Sin más preámbulos entremos al tema central de este escrito, la Ley 51 de 2005 fue la inventora del subsistema mixto, al cual entramos mucho de nosotros, ese mismo que ahora pretenden borrar de un plumazo y, al mejor estilo populista, será el dinero en él depositado el que se usará para salvar un sistema quebrado; es decir saco plata del negocio exitoso para salvar al negocio malo, lo cual es una falacia porque no salvo nada. Sencillamente, con el transcurrir del tiempo, quiebran los dos, lo que hago es que postergo la solución integral del problema. Estos políticos y burócratas no pasarían de la Introducción de cualquier libro básico de Economía para estudiantes de primer ingreso de cualquier Universidad.
La mentira del 2005 y que se pretende repetir en este proyecto de Ley son las benditas cuotas independientes, que están anotadas en una especie de cartapacios, porque cuando un asegurado como el que escribe estas líneas, que es asalariado e independiente, es decir doble cotizante, solicita una certificación de cuotas al Departamento de Cuentas Individuales, ellos certifican solo las de asalariados y las que pago todos los años desde el 2007, esas no las certifican, como si no fueran cuotas. Siendo esto así, ¿quién me garantiza que al momento de solicitar mi pensión me las sumen? ¿Por qué no incluirlas entonces?
Sin embargo, lo arriba afirmado no es lo peor. Lo deshonesto es que esas cuotas independientes no constan en un sistema electrónico, en un Excel, por ejemplo, si no en unos viejos cartapacios y cuando usted cuestiona nadie sabe y le dicen que ese es un tema a tratar con el MEF, ¡válgame Dios!. Será muy difícil incorporar esas cuotas pagadas a una certificación de cuentas individuales, si esto es así, entonces ¿por qué seguir legislando sobre un tema que en casi 20 años no han podido ordenar como debe ser, pero lo que sí han hecho muy bien es cobrarlo y castigarnos a los que cotizamos doble?
He escuchado a los distintos gremios quejarse de todo, con y sin razón indistintamente, pero de lo aquí planteado no; quiero pensar que no lo saben y no que están dispuestos a que ese dinero termine sepa Dios dónde.
El autor es docente y abogado