Exclusivo

Panamá, ante la crisis de migrantes

La migración irregular está descontrolada. Lo dijo la excanciller panameña en la OEA, poco antes de su destitución. Y ese descontrol nos tocaba contenerlo en la frontera del Darién y evitar que esta ola de miles de seres humanos, en su mayoría venezolanos, ingresara a territorio panameño. Porque el descontrol migratorio puede generar una crisis social y humanitaria de proporciones incalculables, no solo para los migrantes, sino para la población del país donde estos llegan.

Dijo la excanciller en su carta de despedida: “La pandemia acrecentó la migración irregular, por lo que volcamos entonces nuestros esfuerzos en visibilizar el fenómeno como un problema regional, consolidando a Panamá como articulador regional”. Pero en aquella reunión de la OEA había dicho: “Estamos en una situación de descontrol y crisis. Tenemos que trabajar juntos para solucionar esto. Panamá es el único país que ofrece albergue, alimentación, ayuda, pero hemos agotado todos nuestros recursos”.

Más adelante en la carta escribió: “Por primera vez se internacionalizó esta problemática y lideramos el debate con soluciones que han establecido la corresponsabilidad de todos los actores y que tuvo como resultado una reunión sin precedentes en Panamá, con la participación de 20 países, incluyendo el secretario de Estado de Estados Unidos”. Pero en la reunión de la OEA había dicho: “Se ha sobrepasado nuestra capacidad de manejar este nuevo estallido. Ayúdennos, ayúdennos a ayudar”.

Lejos del “liderazgo diplomático” que dibuja en su carta, las palabras de la excanciller en la OEA describieron a su país convertido en el “congo” de la región, donde nadie le hizo caso y al que dejaron solo sus propios vecinos.

El tema de los migrantes en Darién se complica cuando la directora de Migración señala que Panamá “es el único país que les da asistencia humanitaria, ya estamos casi quedándonos sin recursos”. Agregando que “es una situación de alarma y es definitivamente una crisis humanitaria”. Mientras tanto, el presidente de Colombia afirmó que no impedirá el paso de los migrantes a través de su país. Y a pesar de que también declaró que no vigorizará la migración, resulta que en el municipio colombiano de Necoclí hay comercios especializados en productos de supervivencia para los migrantes (carpas, botas, machetes, etc.), incluyendo servicios de lancha hasta Capurgana y Acandi, donde inician las rutas irregulares al Darién, con servicios de guía incluidos. No existe una sola campaña de prevención en Colombia sobre la migración irregular y riesgos asociados.

Una vez que ingresan los migrantes a territorio panameño, nos toca atenderlos y alimentarlos a nuestro propio costo, cuando nuestros vecinos se han hecho de la vista gorda. He allí la paradójica carta de la excanciller alabándose como una líder regional en el tema de los migrantes irregulares, luego de su destitución, cuando unos días antes en la OEA rogaba por ayuda a la comunidad regional e internacional. La carga económica del Estado panameño supera los $50 millones, frente a una migración que, en lugar de significar un respeto a sus derechos humanos, expone a los migrantes a toda clase de peligros que se extienden a la medida extrema de perder la vida. Panamá, por consiguiente, debe empezar a poner orden en la frontera para detener esta insostenible migración irregular, la cual ha hecho crisis. Crisis de la que Panamá es víctima en múltiples aspectos, frente a la imposibilidad de atender una impostergable desgracia sanitaria, ecológica, social y humana.

Pero la pregunta es, ¿qué está haciendo la nueva ministra de Relaciones Exteriores?

Hace poco se refirió a una estrategia para plantear objetivos para controlar el tránsito irregular. Estrategia que inicia realizándose una reunión técnica que se llevará a cabo muy pronto en Colombia, con la coordinación de Costa Rica y Estados Unidos, que permitan iniciativas conjuntas para contrarrestar ese tráfico anómalo. De manera que no se afecte directamente a nuestro país, como ha sucedido hasta ahora ante la inacción de su predecesora, la cual se tradujo en el número pico histórico de migración irregular por Darién el pasado 10 de octubre y cuyo legado fue el agravamiento de la crisis frente a falta de acciones que asimilaran sus emotivas y sentidas expresiones. Esperemos que en este y otros temas, la Cancillería panameña transforme las palabras bonitas en hechos concretos. Son las acciones reales las que tranquilizan la conciencia. No la jactancia, el alarde o la arrogancia.

El autor es abogado.


Última Hora

  • 20:00 Tomás Rodríguez ya está en Ecuador para reforzar al Barcelona  Leer más
  • 19:45 Minsa retira del mercado dos perfumes Britney Spears por ingrediente prohibidos Leer más
  • 19:41 Un penal de Oyarzabal marca la diferencia tras 45 minutos de la semifinal en Dallas Leer más
  • 19:19 La diputada Patsy Lee se queda sin visa de entrada a Estados Unidos Leer más
  • 19:00 Panamá realizará en 2027 dos licitaciones eléctricas; el almacenamiento con baterías será clave Leer más
  • 18:46 Panamá será sede del Foro Internacional Magnifica Humanitas sobre inteligencia artificial y dignidad humana Leer más
  • 18:30 Thomas Christiansen continuará con Panamá, pero el nuevo Comité Ejecutivo decidirá su futuro Leer más
  • 17:48 Adjudican por $32.1 millones la construcción del Policentro de Don Bosco Leer más
  • 17:36 El Gabinete declara confidenciales cuatro compras millonarias del Ministerio de Seguridad, incluidas las ‘bodycams’ Leer más
  • 17:24 La oposición y el chavismo anunciaron que el proceso para reconstruir la democracia inicia el 1 de agosto  Leer más