El istmo de Panamá
El istmo de Panamá surgió hace aproximadamente 3 millones de años. Este evento geológico fue crucial porque conectó América del Norte con América del Sur, permitiendo el intercambio de especies entre ambos continentes y modificando las corrientes oceánicas, lo que contribuyó a establecer el clima actual.
En cuanto a la fauna terrestre, el istmo permitió un intercambio masivo de especies entre América del Norte y América del Sur, conocido como el Gran Intercambio Biótico Americano, un fenómeno ecológico sin precedentes. Dos continentes se unieron, y los animales de ambos se mezclaron libremente.
Sin embargo, no todas las especies se vieron beneficiadas. Antes de que se formara el istmo, los océanos Atlántico y Pacífico estaban conectados, lo que permitía la libre circulación de especies marinas entre ambos. Con la formación del istmo, se creó una barrera física que interrumpió esta conexión, afectando la distribución de nutrientes y las rutas migratorias de muchas especies marinas. Algunas prosperaron en los nuevos ambientes; otras, al no poder adaptarse, desaparecieron.
Este evento impulsó la evolución de nuevas adaptaciones y la diversificación de especies, sentando las bases de lo que es hoy el ecosistema del continente americano. En resumen, el surgimiento del istmo trajo consecuencias negativas para algunas especies, pero beneficios para muchas otras.
El Canal de Panamá
Es una bonita historia, ¿verdad? Pero, 3 millones de años después de que el istmo de Panamá surgió y unió las Américas, decidimos construir un canal que permitiera a los barcos atravesar de océano a océano. Excavar un canal gigantesco de costa a costa y añadir un lago inmenso en el medio resultó en la destrucción de hábitats, fragmentación de ecosistemas, introducción de especies invasoras, alteración de los patrones hidrológicos y contaminación. Y, en mi opinión, causó uno de los mayores daños ecológicos a la naturaleza en la estructura geológica de las Américas: cortamos todas las rutas de migración de las especies terrestres que libremente se desplazaban de norte a sur y viceversa. Ese daño es irreversible, ya que las especies terrestres nunca más podrán migrar entre los continentes americanos como lo hicieron durante millones de años. Ups, sorry…
Obviamente, el Canal de Panamá, una de las mayores obras de ingeniería del siglo XX que interrumpió la migración de especies, no podría haberse construido hoy en día por razones ambientales y normativas ecológicas. Sin embargo, se construyó y ha traído beneficios incalculables para el mundo, especialmente para los panameños, ya que ha sido y sigue siendo un motor de desarrollo, generando importantes beneficios económicos, sociales y estratégicos. Es un orgullo para todos los panameños.
Irónicamente, lo que la naturaleza tardó millones de años en crear y que benefició ecológicamente a todo el planeta, nosotros lo destruimos en unos pocos años. Actualmente, el gobierno de Panamá y la Autoridad del Canal de Panamá trabajan incansablemente en proyectos ambientalistas que buscan reducir el impacto que tuvo esta obra en el ecosistema de las Américas.
Y ahora, la mina
Es bien conocido que la minería a cielo abierto causa daños severos, y en algunos casos irreversibles, al medio ambiente. La mina de Donoso no escapa a esta realidad. No importa cuán estrictas sean las regulaciones, la minería en Donoso tendrá consecuencias ambientales negativas (aunque no tanto como las del Canal). Sin embargo, no me preocupa demasiado porque, con programas rigurosos, regulaciones y proyectos de conservación, sé que se pueden controlar y reducir los impactos, aprovechando al mismo tiempo los beneficios económicos que el proyecto representa, al igual que el Canal.
Pero hay algo más. Desafortunadamente, el ser humano es la especie terrestre que más recursos consume. Inevitablemente, en cualquier lugar y momento, los seres humanos terminan consumiendo todo lo que tienen a su alrededor. No podemos satanizar a la humanidad por consumir recursos, porque, de no hacerlo, se extinguiría. Entonces, ¿qué debemos hacer como especie que amenaza su entorno? ¿Deberíamos abstenernos de extraer recursos de la tierra y los mares, o deberíamos hacerlo con cuidado y control para mitigar, en la medida de lo posible, el daño causado?
Siendo realistas, incluso con los mayores cuidados, las necesidades humanas son continuas y no tienen fin, mientras que los recursos son limitados. Si el ser humano sigue viviendo en la Tierra, eventualmente agotará todos los recursos del planeta y tendrá que buscar otro hogar. Eso es inevitable... Entonces, si esto va a suceder, no nos queda otra opción que hacerlo de la mejor manera posible, como se hizo con el Canal de Panamá.
Lo que más me preocupa es la siguiente pregunta: ¿Qué hacemos? ¿Cerramos la mina y dejamos de recibir los beneficios económicos, negándonos a aportar a la humanidad los recursos que necesita?Me pregunto... ¿qué pasaría si todos los países del mundo decidieran cerrar sus actividades mineras para evitar daños a su propio territorio? Todo lo que usamos, desde celulares hasta alimentos, requiere minerales como el cobre, uno de los más utilizados por el ser humano desde la prehistoria.
Entonces, hago un ejercicio de conciencia y me pregunto:¿Cómo verían los países que sacrifican su suelo a aquellos que decidan cerrar sus fronteras a los proyectos mineros y causar escasez de materias primas necesarias para la construcción, la generación de energía, la industria automotriz, la salud, la química, la agricultura, etc.?
Quizás dirían: ”Si no aportas lo que tienes, no recibirás nada de lo que hay, porque no es justo que disfrutes de la vida sacrificando solo a los demás...”
Entonces, ¿qué hacemos? ¿Cerramos la mina y dejamos de recibir los beneficios económicos, o manejamos nuestros recursos de manera responsable, como con el Canal de Panamá? No se trata de ser puritanos, sino de ser inteligentes, flexibles, responsables, visionarios, y humanos solidarios.
De eso se trata, como en el caso del Canal de Panamá.
El autor es ciudadano