El Ministerio de Salud ha creado, mediante el Decreto Ejecutivo 42 de 7 de septiembre de 2023, la comisión intersectorial para la implementación del Mecanismo Coordinador de País (MCdP) en la prevención y control del VIH/sida, la tuberculosis, la malaria y cualquier otra enfermedad a determinarse en el futuro.
Si bien el artículo primero del decreto estipula que esta es una instancia multisectorial, entre los sectores que conforman la comisión con derecho a voz y voto no se incluyó a un representante del sector de investigación. Irónicamente, el decreto fue publicado días antes de que se llevara a cabo la segunda reunión de alto nivel sobre la lucha contra la tuberculosis en Naciones Unidas, cuya segunda mesa redonda debía abordar la gestión de mayor financiamiento para la investigación.
¿Cómo afecta a la población panameña esta ausencia del sector de la investigación en la comisión intersectorial para la prevención y control del VIH/sida, tuberculosis y malaria? De múltiples maneras ya que se limita la comunicación entre el organismo encargado de gestionar la continuidad del financiamiento y priorizar las cooperaciones nacionales e internacionales, y el sector que ejecuta la investigación sobre estas enfermedades en Panamá.
Esto nos dice que los científicos aún debemos convencer que la investigación constituye un sector más de la sociedad panameña, que debe tener su propio representante en las comisiones intersectoriales.
La razón es sencilla: en Panamá, la investigación ha dejado de ser una actividad exclusiva de la academia y el sector gubernamental. Por ejemplo, el Instituto de Ciencias Médicas en Las Tablas, que es una organización sin fines de lucro, y el Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología (Indicasat-AIP) son una asociación de interés público, es decir, regida por la Ley 39 de 2018.
Si queremos alcanzar la meta 3.3 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que establece “poner fin a las epidemias del sida, la tuberculosis, la malaria y las enfermedades tropicales desatendidas y combatir la hepatitis, las enfermedades transmitidas por el agua y otras enfermedades transmisibles”, debemos trabajar articuladamente.
Nuestro país lo requiere con urgencia y el Estado debe atender esta necesidad, aprovechando el capital humano y las entidades científicas que ya desarrollan investigación en Panamá.
La autora es toxicóloga, exbecaria de Senacyt e integrante de Ciencia en Panamá.
