Por 20 años el Instituto Fraser ha incluido a Panamá en su Reporte de Libertad Económica. A través de los años, Panamá ha tenido un desempeño destacado, consistente y sostenido con respecto a la estabilidad monetaria y la libertad comercial, sin embargo, vemos que recientemente, ha perdido libertades en estas áreas, que impactan el progreso de nuestro país hacia la prosperidad.
En el más reciente reporte, el cual utiliza datos oficiales del año 2020 y mide la libertad económica en 165 países y regiones, Panamá presenta una caída de la posición 33 en el año 2021 a la posición 41 en el año 2022. Suena grave, pero esto, ¿para qué y por qué importa?
Si bien el concepto de libertad, específicamente el de libertad económica, puede ser abstracto para muchos, su impacto es tangible en la vida de todos los ciudadanos. Si observamos a los 10 países más libres según el reporte del Instituto Fraser, Hong Kong, Singapur, Suiza, Nueva Zelanda, Dinamarca, Australia, Estados Unidos, Estonia, Mauricio e Irlanda, vemos que se trata generalmente de países de renta alta, bajos índices de pobreza y que son frecuentemente utilizados como referentes de desarrollo para Panamá.
La relación entre la libertad económica de estos países y sus índices de desarrollo indican una verdad indiscutible: la libertad es el camino hacia la prosperidad. Sin embargo, aunque esta sea una verdad que se cae de su peso, vemos que Panamá está retrocediendo escaños en estos reportes, lo que nos indica que nos estamos desviando de ese camino que todos los panameños anhelamos.
Las áreas del índice que han presentado un declive fueron la libertad de comercio, las regulaciones, el tamaño del gobierno y la moneda estable. En términos prácticos, esto se traduce en mayores restricciones para emprender, una mayor influencia del gobierno y el encarecimiento de los bienes y servicios que adquirimos: una vida más cara y más restringida.
Un ejemplo importante en este índice, es la caída en la libertad de comercio, donde un factor crítico fue la variable libertad de visita de extranjeros (de tener siempre un puntaje de 10 pasó a 0), como resultado de las restricciones al turismo a causa de la pandemia por Covid-19. Esto, sumado a los cierres arbitrarios a los negocios ordenados por el gobierno, tuvo un efecto nocivo también sobre la economía, en tanto se incrementó la deuda pública para poder costear las ayudas sociales desarrolladas para mitigar el efecto de estas imposiciones. Hablamos de medidas implementadas hace dos años, pero que aún hoy estamos viendo cómo nuestra economía sigue lisiada y demorará en recuperarse, considerando factores como la inflación importada de Estados Unidos, la cual erosiona el valor de los salarios y los ahorros debido al aumento de las tasas de interés, las cuales se han incrementado para recuperar aquellas perdidas por la pandemia.
Siendo la data de este informe del año 2020, estos indicadores deben prender las señales de alarma respecto a lo que estamos viendo hoy en las mesas de diálogo, donde la representación de ideologías contrarias a las libertades de mercado y del individuo, están tratando de imponer medidas que a la larga nos perjudicarán a todos.
Adicionalmente, la seguridad jurídica y la institucionalidad persisten como retos por atender, y esto seguirá carcomiendo la confianza de los ciudadanos en sus instituciones, y así mismo se verá entorpecida nuestra habilidad como país de atraer y generar inversión, y como consecuencia la de mejorar la calidad de vida de las personas.
En conclusión, nuestro entendimiento del impacto concreto de la libertad económica nos llevará a tomar conciencia sobre su valor y mirar con precaución cualquier medida que busque controlar de forma arbitraria cómo las personas se ganan el sustento. Solo en la libertad podemos alcanzar la prosperidad.
La autora es miembro de la Fundación Libertad.
