Hay veces en que la ficción traspasa la barrera que la separa del mundo real. Las situaciones que se ven en la actualidad del país son el reflejo de que nada va a cambiar en un buen tiempo. El conocimiento y la sabiduría son cualidades muy valiosas, pero traer del más allá a figuras legendarias que sufrieron el descrédito de la muerte política-social para ocupar cargos con salarios exuberantes, resulta una vergüenza para el “relevo generacional”.
En primer lugar, está el nombramiento como asesora a quien ocupó un cargo de relevancia con el Partido Revolucionario Democrático (PRD) hace muchos años, en la máxima institución en pro de la educación, el Ministerio de Educación.
En segundo lugar, a lo interno de la Alcaldía aquel caballero que prometió cambiar los errores del señor Blandón. Ha caído bajo el manto putrefacto del asesoramiento de Mumm-Ra, el rector inmortal, cuyo régimen faraónico dictatorial dejó en ruinas la más importante casa de estudios nacional.
En tercer lugar, la planilla de la Presidencia se reviste de dolor al nombrar al líder de los batallones de la infamia, ya que evoca los gritos de sufrimiento de aquellos civilistas que perecieron bajo la represión, y marcó psicológicamente a las generaciones.
Con este tipo de actuaciones se puede observar para quiénes gobierna el partido de turno, los señores de la tercera edad que fueron del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), los familiares de diputados y aquellos tránsfugas que le han favorecido hoy, mañana y siempre.
Así como estos casos hay muchos más que requieren la especial atención del pueblo panameño, pero el miedo de alzar la voz un día y al siguiente recibir una notificación de demanda por calumnia e injuria es incesante.
Espero que llegue el día en el que se puedan decir las cosas tal cual son, sin censuras causadas por aquellas personas que controlan el país. Espero…
El autor es estudiante de derecho