En Panamá las mujeres representan el 49.8% de la población total conforme a la estimación realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Censo de la Contraloría General de la República 2017; superada en poco por el género masculino. La proporción de mujeres ha ido en incremento, lo cual se refleja en los resultados de los censos (en 2000 era 49.5% y en 2010 49.7%), así como su participación en distintas áreas de la economía nacional.
Una de las áreas donde se destacan las mujeres es en la educación, en que cuentan con un promedio de escolaridad de 12.1 años, mientras los hombres cuentan con 10.8 años. Lo anterior es un reflejo de la cantidad de graduados a nivel superior, en el que las mujeres ostentan el 66% de los graduandos (solo se gradúa el 34% de hombres).
En cuanto a su participación en el mercado laboral, las mujeres evidencian una menor participación en comparación con los hombres. En efecto, las mujeres tienen un 51.2% de participación y los hombres 77.6%. A pesar de lo anterior, dicha brecha se ha acortado al compararla con la participación laboral de hace 17 años, es decir, en 2010 era de 47.5% para las mujeres. Estos resultados son alentadores, pero aún desafiantes, para seguir avanzando en el cierre de esa brecha que por tantos años ha dejado rezagada a la mujer.
Al analizar la población no económicamente activa, la mujer cuenta con el 70% de la misma, que está compuesta por jubilados, estudiantes, amas de casa, entre otros, en la que las mujeres lideran dicha condición y en donde se encuentran las actividades dedicadas al cuidado. Esto se explica ya que las mujeres dejan de participar en el mercado laboral para dedicarse a actividades relacionadas al cuidado del hogar, tales como: la atención de la familia, la crianza de los infantes, el cocinar y mantener el hogar limpio, el cuidado a los ancianos de la familia, a los enfermos y a las personas con necesidades especiales, las cuales son actividades que entran en la definición de economía del cuidado, el cual se refiere al trabajo no remunerado realizado en el hogar y es asumido mayormente por las mujeres.
En cuanto las ocupaciones a las que mayormente se dedican las mujeres que participan del mercado laboral, del total de las mujeres ocupadas, el 72.2% son empleadas de oficina, el 60% son profesionales, científicas e intelectuales, 56% son trabajadoras de servicios y vendedoras, 52% son técnicas y profesionales de nivel medio y el 42.6% son directores o gerentes. Muy diferente a los hombres, que en su mayoría se dedican a otros tipos de actividades como trabajos no calificados, artesanos y trabajadores de la minería, la construcción, la industria manufacturera, la mecánica y ocupaciones afines.
Por su parte, al analizar el porcentaje de desocupados, la mujer sigue mostrando mayores niveles en relación con los que presentan los hombres, donde estos alcanzan una tasa de desempleo del 5%, mientras que las mujeres obtienen el 7%.
Es por lo anterior que se debe fomentar la participación de la mujer no solo a través de su aumento en el mercado laboral, sino también por medio del emprendimiento, logrando así aprovechar su formación educativa para que puedan empoderarse y beneficiarse de las oportunidades. Estos logros implicarían un incremento en la productividad y competitividad de las mujeres y el país, y un aumento en la calidad de vida de ellas y de sus familias.
La autora es analista del Centro Nacional de Competitividad