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Partido Panameñista: el amanecer de la extinción

Partido Panameñista: el amanecer de la extinción
Partido Panameñista

El partido Panameñista está en su siglo de existencia y sigue la misma ruta que atravesó el liberalismo político en su momento: la desaparición paulatina.

Al igual que el PRD, el partido Panameñista surge bajo el amparo de un líder caudillista: Arnulfo Arias Madrid, derrocado por un golpe militar en su última gestión que solo alcanzó 11 días.

El partido Panameñista siempre difundió una especie de doctrina basada en el nacionalismo a ultranza.

Con la muerte de Arnulfo Arias, casi a finales de los años ochenta, el partido Panameñista poco a poco se va convirtiendo en otra empresa electoral que solo sirve para llegar al poder y acomodar a sus socios.

Esta agrupación ha llevado a dos presidentes a la Presidencia: Mireya Moscoso, viuda del caudillo Arias, y Juan Carlos Varela, miembro de un clan familiar ligado al negocio del licor a gran escala.

Tanto Mireya Moscoso como Varela pasaron por la Presidencia de la República sin pena ni gloria, pero salpicados de decepción y escándalos.

Las actuaciones de los diputados panameñistas han sido muy cuestionadas por la falta de una postura de oposición contundente.

Es más, bajo el gobierno de Juan Carlos Varela, el partido Panameñista fue un aliado “estratégico” del PRD, el mismo partido al que tanto adversó Arnulfo Arias y muchos de sus compañeros de tolda.

Si algo ha demostrado el partido Panameñista es su apego al principio del pensador Nicolás Maquiavelo: “el fin justifica los medios”.

Expertos en cambiar de color como el camaleón, un día el partido Panameñista se alinea con los independientes y otro amanece apoyando, tras bambalinas, las políticas del gobierno.

Al igual que el PRD, el partido Panameñista ha navegado por pugnas internas y, en su momento, ha sido hábil en lavar los trapos “sucios” de sus copartidarios.

No se sabe con certeza hacia dónde se dirige dicha agrupación política en su gestión ideológica.

Tampoco cuenta con un libreto claro de principios en cuanto a la corrupción que se vive en muchas instituciones.

Algunos de sus diputados hacen gala en redes sociales de los beneficios del “licor que toman los panameños”, como si esto fuera lo más importante por definir.

La repartición de “guaro” con sus diversos mezcladores no es más que el viejo modus operandi del clientelismo político: “dar para recibir”.

Hoy en día, muchos de los nuevos integrantes del panameñismo ni se acuerdan de su líder espiritual, Arnulfo Arias Madrid, así como de las obras realizadas por este.

Quizá lo único cierto es que, al igual que el PRD, no hay luz al final del túnel para el panameñismo, solo su desaparición y la sequía inminente que se les viene encima por las malas prácticas de sus representantes políticos.

El autor es sociólogo y docente.


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