Esta es una opinión, interesada. Esta es la opinión de un economista venezolano, que vive en Panamá. Responder a la pregunta que titula este artículo es muy complicado, empezando porque la pregunta está incompleta, la pregunta debería ser: ¿Qué está pasando en Venezuela el viernes entre las tres y las cinco de la tarde? Porque en Venezuela pasan tantas cosas que no da tiempo de analizarlas. Eso si usted está en el exterior de Venezuela, porque los que viven allá deben además de mantenerse informados y de formarse una opinión de la situación, emplean su tiempo en buscar alimentos y medicinas. Yo tengo tres años viviendo en Panamá y no había regresado a Caracas. El mes pasado estuve unos días y tuve que optar por no ver las noticias, o de otro modo no hubiera salido a hacer los mandados a los que había ido.
Cuando se me pregunta, ¿qué está pasando en Venezuela?, podría hablarles sobre el fraude de las elecciones a la asamblea constituyente o de los políticos que estando presos siendo inocentes y que se les había concedido el “beneficio” de casa por cárcel fueron sacados a media noche de sus casas y devueltos a las cárceles. (Uno ya fue regresado a su casa, por eso hablamos de la continuidad de los acontecimientos de la situación venezolana). O podríamos hablar sobre algo mucho más importante, sobre los más de 100 muertos en las protestas. Pero todas esas cosas o ya Ud. las sabe o es información que puede encontrar en este u otros medios de comunicación social o en las redes sociales.
Yo prefiero hablar de qué hay que hacer para resolver los problemas en Venezuela. Los problemas económicos, claro, porque yo soy economista, no tengo la experticia profesional para conocer y recomendar las soluciones a los problemas de otra índole. También porque la economía es a la vez una ciencia y una técnica, no debe contentarse con hacer un diagnóstico de la situación, como suelen hacer muchos de mis colegas. La economía como técnica, debe proponer soluciones luego de haber hecho el diagnóstico como ciencia.
La economía venezolana es muy compleja, mucho más compleja que la economía panameña. Es decir, tiene más problemas. Sin embargo, la solución es muy simple. Solo hay que tener claros los objetivos.
Si usted quiere acabar con la escasez, tiene que eliminar los controles de precios. Si usted quiere resolver el problema de la devaluación constante de la moneda, el jueves hubo al menos cuatro devaluaciones en un día, debe eliminar el control de cambio. Si usted Quiere una reactivación del sistema financiero, para potenciar el desarrollo de la economía, debe eliminar el control sobre la tasa de interés y la obligación de los bancos a prestar a ciertos sectores de la economía. Y finalmente, si Ud. quiere que los inversionistas venezolanos y extranjeros, lleven capital e inviertan en Venezuela, debe eliminar los controles laborales, incluyendo el salario mínimo, yo eliminaría toda la ley del trabajo. Si a usted le parece que esas medidas, al menos en parte se deberían aplicar aquí en Panamá, tal vez tenga razón, las leyes de la economía son las mismas en todas partes.
Estas son las medidas económicas puras, adicionalmente hay que eliminar otras barreras de tipo institucional: se debe permitir que los ciudadanos inviertan en Pdvsa, se debe permitir que cualquiera que quiera pueda importar alimentos y medicinas. Además, se podría, si usted quiere darle un carácter de seriedad y garantía de continuidad a estas medidas, también terminar de dolarizar la economía.
Por supuesto, estas medidas no las va a tomar el actual gobierno de Venezuela. Lamentablemente, creo que tampoco la actual oposición si lograra tomar el poder.
Sin embargo, yo soy optimista, por primera vez empiezo a ver que la gente se está dando cuenta de que tanto el Gobierno como la oposición son socialistas, es decir, son lo mismo y solo quieren cambiar un socialismo ineficiente por un socialismo eficiente.
Este es el primer paso en la dirección correcta para que surja una verdadera oposición, en la que no sea un pecado político mortal, el ser pro libertad de mercado, entonces se podrán dar los cambios que tanto necesita Venezuela.
El autor es amigo de la Fundación Libertad
