Insistimos en que la historia nos enseña que nada aprendemos de ella. Los políticos están obligados a lograr la convivencia pacífica vía el consenso nacional, pero hacen todo lo contrario. La justicia también está obligada a contribuir al equilibrio social con certeza de castigo y juicios oportunos en derecho. Los gobernantes de turno también tienen obligaciones con el país y todos sus habitantes, promoviendo respuestas sociales válidas para todos: los de abajo, del medio y de arriba. En democracia se aprueba la participación de todas las ideologías en un juego igualitario, sin imposiciones ni abusos de autoridad. Los extremos, ya sea de derecha o de izquierda, son perjudiciales para la democracia y salud política de cualquier país.
A Panamá la gobierna lo que se percibe como democracia débil, lo que es aprovechado por ideologías extremas que universalmente se aprovechan de estas realidades para acceder al poder e implantar sus autoritarias administraciones de la cosa pública, modificando constituciones para lograr su reelección infinita… Tal es el caso de Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Cuba, y en el pasado Brasil, Argentina y otros que escapan a nuestra memoria. En esos países se implementa un socialismo salvaje, abusivo de derechos humanos y libertades individuales. ¿Por qué logran estos encantadores de víboras convencer a las masas electorales que voten por ellos?; la irresponsabilidad en el ejercicio del poder, propia de los políticos que valoran más qué logro para mí, que desarrollar respuestas sociales urgentes y necesarias… La indolencia de estos políticos criollos es la clave del éxito de ideologías de extrema izquierda, el fracaso de los políticos tradicionales es la leña que genera la llama del descontento con la democracia. Leo evaluación de últimos cinco años del desarrollo de la democracia en Panamá y resulta que la apreciación y aprobación de la democracia, por parte de la población, ha caído hasta un 37%. Es decir, la gran mayoría o no le importa o la rechaza, ambas muy preocupantes. Los políticos, todos, están orillando a la democracia, y esto le abre espacio a la izquierda recalcitrante radical. Todos seremos responsables del colapso de la democracia y de un Panamá que camina hacia la maduración de la extrema izquierda… estos políticos irresponsables nos conducen a un país en donde la mitad del país no duerme porque tiene hambre, y la otra mitad no duerme porque le tiene miedo… mientras la izquierda extrema, personificada por Suntracs y su brazo político FAD, muestra sus músculos, reta y amenaza la democracia, llegando hasta la audacia de reunirse con el rector de universidad privada para “intercambiar” conocimientos de prácticas y ejercicios de persistencia ideológica, luego de declarar su cariño y aprecio al Gobierno venezolano por el éxito de la reelección del dictador genocida Maduro. El mismo mensaje enviaron al genocida Ortega de Nicaragua por el éxito de lograr mantenerse en el poder a sangre y fuego, sobre los cadáveres de cientos de estudiantes.
La represión al pueblo nicaragüense es igual a la de Venezuela. Por cierto, hay unos desfasados izquierdistas, fanáticos de Ortega, que desconocen la historia… Omar Torrijos Herrera contribuyó a desmantelar la dictadura de extrema derecha de Anastasio Somoza, luego de caído este, Fidel Castro enviaba vuelos desde la Habana que se iniciaban a medianoche y terminaban a las cinco de la mañana. Estos vuelos llevaban armamento y militares “asesores” que contribuyeron a la cubanización de la revolución nicaragüense… Omar preocupado por esta situación, envió a un policía de alto rango de toda su confianza a que solicitara a Fidel Castro Ruz permitir a los nicaragüenses desarrollar su propia revolución, sin injerencia ni manipuleo foráneo… la respuesta de Fidel fue “tengo más de 15 años de estar luchando por la liberación de Nicaragua y no es hoy que voy a dejarla suelta, dígale a Omar que no puedo atender su solicitud”. La casa que ocupaban los civiles y militares panameños, en el complejo militar de residencias en Managua, era ametrallada una noche si y la otra también, en acto de intimidación para que salieran de Nicaragua. Con pleno conocimiento de Daniel Ortega, asesorado por los elementos de inteligencia cubanos. Este fue el gesto de agradecimiento del genocida Ortega y sus secuaces a la asistencia y ayuda prestada por Omar a la liberación de Nicaragua. No olvidemos que las riquezas que genera el Canal son apetecidas por estas izquierdas desfasadas para promover su fracasada ideología, y al final acabar con esas riquezas como han acabado con el petróleo venezolano.
La petición pública de cierre de la Asamblea -en un indudable intento de golpe de Estado-como preludio de las “auditorías forenses” decretadas por la Contraloría, constituyen un juego peligroso de presión, cuyo final es oscuro y desconocido, y muy bien puede contribuir a los planes de la izquierda extrema.
Los ataques a la Asamblea de diputados, la corrupción, la ausencia de certeza de castigo, la falta de respuestas sociales oportunas, un gobierno percibido como débil, una izquierda decidida a asaltar el poder, y un pueblo cansado de tanto desmadre, son los siete pasos que conducen al abismo sin fondo de la izquierda extrema…
Así lo percibo, así lo escribo.
El autor es analista político