PANAMá

Una patria distorsionada

“País o lugar donde se nace o al que se pertenece por vínculos históricos o jurídicos.” “Lugar o comunidad con la que una persona se siente vinculada o identificada por razones afectivas.” Si utilizó la segunda definición tal vez tendríamos más panameños.

En efecto, lamentablemente, pasan los años y el sentido de pertenencia se pierde, de una u otra forma somos cómplices directos o indirectos de esta situación, que se ve reflejada cada cinco años cuando acudimos a las urnas a votar por los diferentes candidatos de los distintos partidos políticos que prometen y prometen, sin olvidar que en los últimos veinte años hasta elaboran un manual llamado plan de gobierno que si por lo menos cumplieran con la mitad de lo escrito, sería un gran logro.

En tal sentido, un país prácticamente invadido por todo tipo de nacionalidades, sin ningún tipo de control migratorio, lo que se ha convertido en otro de los tantos problemas que padece esta bella tierra, donde existe una competencia desleal y el propio panameño contrata a diestra y siniestra a mano de obra, tal vez muy bien calificada, pero indocumentada, y de esa forma se aprovecha para no pagar seguro y pagar por debajo del salario mínimo. Ni hablar la escasez de circulante, debido a su envío a los diferentes familiares en el extranjero.

De este modo, para muchos con la construcción o expansión de un metro por cada cinco años de un gobierno es suficiente, indistintamente lo construyan a un valor cinco veces por encima del costo real. “Hemos cumplido”, dicen.

Así es como cada pueblo es responsable de lo que tiene y de lo que escoge. Hemos denigrado tanto nuestra bonita historia que prácticamente se desfila para lucirse, pero, de una forma poco convencional, desde hace más de una década ahora tenemos bandas independientes que están conformadas por muy buenos músicos, pero que en su mayoría son mayores de 18, 20 y hasta 25 años. Considero que cada faceta de nuestra vida tiene una etapa por cumplir, desarrollar y aportar.

Debido a esto, en ocasiones considero que hay hasta tres Panamá, a pesar de ser un país tan pequeño, tenemos tantas preocupaciones, que en su momento eran dificultades que se han convertido en grandes problemas, caracterizado por una pésima distribución de los ingresos. El Panamá que es uno de los países más caros de Latinoamérica, el mismo donde todavía hay escasez de médicos especialistas, lo que conlleva a que las personas más humildes estén condenadas a viajar a la ciudad capital para ser atendidas y, por el contrario, gobierno llega, gobierno pasa, y es mínimo el apoyo a la facultad de Medicina de la Universidad de Panamá, cuna de los mejores médicos, facultad actualmente deteriorada y engañada con la promesa política de ser parte de una ciudad hospitalaria. ¿Será acaso que aún no se ha podido encontrar comprador para los terrenos donde actualmente se encuentra el complejo hospitalario Doctor Arnulfo Arias Madrid?

En tal sentido, en Panamá prácticamente se acabó con la cosecha, poco se siembra, se lee menos y peor se escribe, en parte, a la mal llamada tecnología. Sin olvidar el abandono progresivo a la educación, el deterioro educativo, gran problema de formación debido a una educación desfasada por décadas, lo que obliga a los padres y madres a refugiarse en la educación privada por lo pésima que es la educación pública, situación que a la vez origina que los grandes negociantes utilicen la educación para enriquecerse. Este es un país donde hay colegios privados que su matrícula es superior a la matrícula de un semestre de una universidad privada, donde increíblemente antes de iniciar el año escolar los padres deben dar una donación al colegio, sin olvidar que cada tres años sin razón alguna, estos mismos colegios aumentan la matrícula y la mensualidad sin que nadie los detenga. Con la simple excusa de impartir más horas, mejor infraestructura y la disciplina impartida por el docente. Surge la interrogante ¿a dónde va dirigido el impuesto del seguro educativo que a muchos nos descuentan hasta a la muerte?

Aunado a esto, en el otro Panamá, sucumbe el sistema público, en el que persisten las escuelas ranchos, escuelas multigrados y la escasez de vías de acceso para que estos niños acudan a sus escuelas. A nivel superior, las cinco universidades públicas tienen que hacer magia para seguir sobreviviendo, pareciera ser una realidad a voces, pero una voz que no se escucha, la educación es la mejor arma para combatir la pobreza, pero también se dice que entre más ignorante es un pueblo más fácil es de gobernar.

Es por ello que no puedo olvidar el otro Panamá, podría ser el Panamá del año 2000 hasta la fecha, aquel que para muchos nació así, para un sin número de panameños no saben de qué se trató la invasión de los Estados Unidos a Panamá, ese 20 de diciembre del año 1989, no saben que fue la Zona del Canal de Panamá, las áreas revertidas, donde, paradójicamente, existen casas de estudios superiores, como la Universidad Especializada de las Américas, la Universidad Marítima de Panamá y varios colegios secundarios, como San Vicente de Paul, Saint Mary, Balboa Academy, el Javier, entre otros. ¿Será acaso que este olvido se debe a que nuestra máxima autoridad en educación, llámese Ministerio de Educación, eliminó nuestros libros de historia de las relaciones de Panamá con los Estados Unidos?

Patria son tantas cosas bellas. Prohibido olvidar.

El autor es docente universitario 

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