POLÍTICAS PÚBLICAS

Un patronato para el Marta

Un patronato para el Marta
Un patronato para el Marta

La semana pasada me sorprendieron dos noticias: la creación de sendos patronatos para el Museo Antropológico Reina Torres de Araúz (Marta) y para el Teatro Nacional. El Marta ha estado cerrado poco más de 15 años, y el Teatro Nacional cumplió un año desde su cierre.

De la Ley No. 17 del 20 de abril de 2017, que crea el patronato del Marta, se sabe que este quedará conformado por el director del Instituto Nacional de Cultura (INAC), el administrador de la Autoridad de Turismo de Panamá (ATP), el alcalde, el titular del Consejo Internacional de Museos, y cinco miembros benefactores.

En el caso del Teatro Nacional, se anuncia al director del INAC, el Municipio y otros miembros altruistas.

La reciente renuncia de la directora de Patrimonio Histórico y la destitución de su subdirectora –entre otras razones por la posible demolición de la casa Wilcox en Colón– debilita el éxito de los dos patronatos. Teatro y museo –elementos de alta significación patrimonial– se ven amenazados por la no profesionalización de la gestión patrimonial y el posible menoscabo, pérdida y deterioro de la más grande colección de objetos arqueológicos de la nación, y del extraordinario acervo artístico del Teatro Nacional. La administración patrimonial anda al garete y el futuro parece incierto para estos dos elementos extraordinarios del patrimonio histórico nacional.

“Museo”, según el Diccionario de la Real Academia Española, es un lugar que expone colecciones de objetos artísticos y científicos, sin fines de lucro, y cuya finalidad consiste en adquirir, conservar, estudiar y exponer los objetos de interés cultural. Es abierto al público y tiene, también, fines turísticos.

El tema de los museos es un asunto científico y desarrollado por profesionales idóneos. El Marta desde su cierre perdió por deterioro, abandono y falta de mantenimiento la colección etnográfica. Por su naturaleza material perecedera, muchas de estas fueron descartadas tras la acción del tiempo y la falta de mantenimiento. Hace poco más de dos años tuve la oportunidad de ver la condición del edificio en la plaza 5 de Mayo y de las colecciones arqueológicas. Lo visto fue impresionante. Más de 16 mil objetos y materiales apilados en estanterías y pisos. La condición del edificio era deplorable y el volumen del material arqueológico almacenado, descomunal.

La creación de un patronato para el Marta es una buena noticia, pero me preocupa la composición de sus miembros. Por la debilidad institucional que exhibe el INAC y la Dirección Nacional del Patrimonio Histórico, pongo en duda la idoneidad de sus miembros en la tarea de organizar y potenciar esa institución cultural. El Estado disgrega la administración patrimonial en muchas manos y le arrebata a las instituciones públicas un importante acervo cultural. Es público y notorio que la administración de la ATP, en los primeros años de gestión de gobierno, anunció que se invertiría en dos parques temáticos y un teleférico en el volcán Barú. En ese momento, expresé la necesidad de sinergias institucionales, bajo una visión de planificación, para potenciar los atractivos culturales y naturales del país. En el contexto de escasez de recursos, se requiere que esos sean optimizados y generen procesos de educación, cultura e identidad.

La Alcaldía, como miembro del patronato, parece otro desatino. Hay que recordar cuando se trajo a discusión la crítica sobre la inversión de un desfile Disney y el pago de 3.7 millones de dólares en regalías. La visión de la Alcaldía adolece de una propuesta cultural coherente, además, dudo de su asertividad en la gestión museística. Además, la representación del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, a la que no escuchamos pronunciarse ante el desparpajo de la posible demolición de la casa Wilcox, exhibe una duda el real sobre su compromiso en la gestión del Marta.

Si un museo tiene una misión educativa vinculada directamente a la investigación, hace falta en el patronato una representación de la academia o de las universidades. Estas instituciones vincularían el museo, directamente con el conocimiento científico. Sin una institución académica, como miembro y no benefactor, el futuro del Marta será como dicen: “llamarada de capullo”, y otro grito demagógico de quienes nos desgobiernan. Sin la Universidad de Panamá o el Instituto Smithsonian –por ejemplo–, como miembros permanentes y no benefactores, el museo probablemente se parecerá a la exhibición –recordada y fallida– en tributo a la Dra. Reina Torres. Espero equivocarme, y que el interés del INAC se exprese con especialistas idóneos y fondos abundantes y permanentes. Es mi deseo que el asunto del Marta y el interés del alcalde viaje más allá del Panamá, “Ciudad Iberoamericana de la Cultura” o de las próximas elecciones.


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