¿Qué entendemos por pensamiento crítico? La ambigüedad del concepto nos obliga a plantearnos una definición. Para el teórico de Frankfurt, Theodor Adorno, el pensamiento en sí ya es crítico, por lo tanto, hablar de crítico sería una redundancia. Sin embargo, consideramos pertinente la denominación “pensamiento crítico”. Resta precisar al respecto. Por este, entendemos aquel esfuerzo intelectivo y práctico también de comprender el mundo en que vivimos para transformarlo.
El pensamiento crítico implica por lo menos dos conceptos: crítica y transformación. Ahora bien, estos son los conceptos base. Urge urdirlos junto a la sensibilidad, la vida y el amor; en ciertas ocasiones, desde un pensamiento amical con el neoliberalismo, se les descarta e instrumentaliza. Es oportuno trabajar desde el pensamiento crítico en esa sensibilidad fundamentada en el amor y la vida. En ese sentido, el pensamiento crítico tiene como horizonte el diseño de otro mundo mejor.
Mucho se habla de crisis, pero, ¿hasta qué punto tomamos conciencia de las patologías del mundo? Se habla de crisis ambiental, económica, políticas. Hablar de crisis civilizatoria engloba esa multitud de crisis. Es un reto comprender la crisis por separado y en su conjunto. Ya desde el siglo pasado se hablaba de la crisis civilizatoria en función de la crisis de los valores occidentales. Hoy en día, la cuestión es más compleja; no se trata de una cuestión axiológica. Es una crisis cuyo riesgo es la posibilidad de existencia de la especie humana en el planeta. Solo tenemos una “casa común”, como diría el papa Francisco, la cual tenemos que cuidar. Cada vez hay menos diversidad, mientras aumenta nuestra huella ecológica. El capitalismo en su dinámica explota a la naturaleza, nuestras corporalidad y espiritualidad.
La crisis civilizatoria pasa por esa explotación. Eso trajo consigo “progreso”, pero no necesariamente fue democrático. Hoy tenemos un mundo espantosamente desigual, con una biodiversidad cada vez más pírrica y una racionalidad instrumental que no da tregua a otras formas de convivir en el mundo. En este escenario, el pensamiento crítico juega un papel fundamental, de hacer la crítica a la crisis civilizatoria, pero también tiene que potenciar las alternativas emancipatorias.
El autor es doctor en filosofía

