Estamos entrando a nuevas eras, en las que las relaciones diplomáticas se ven seriamente comprometidas, el nuevo orden internacional sugiere a sus líderes y diplomáticos probar su agilidad para converger en una solución que sea equitativa, o por lo menos satisfactoria a los intereses nacionales de cada nación o estado.
Diversas desavenencias internacionales minan el mundo, sin embargo, al repasar los acontecimientos muchos expertos muestran preocupación a las relativas a Corea del Norte y a la reacción de los países que se ven contrariados por su programa de ensayos nucleares, este singular caso compromete no solo a la región asiática, sino a las regiones circundantes y en general a todos.
De esta forma, el tema alcanza posicionarse en grandes foros de líderes mundiales, que profesan pensamientos políticos distintos; sin embargo, todos buscan proteger su interés nacional, la seguridad internacional, pero sobre todo que no se contravenga el derecho internacional, último hilo conductor vigente de las relaciones internacionales.
La historia señala tantas aristas del surgimiento de la situación, un sentido de nacionalidad arraigado, cruentas luchas, historias que no estaban saldadas. Surge entonces, durante la Segunda Guerra Mundial, una división territorial que daba paso al nacimiento de dos sujetos del derecho internacional, prohijados por potencias mundiales que figuraban como aliados. Tanto Corea del Norte como Corea del Sur buscan estrategias militares para su propia seguridad nacional; no obstante, hoy en día a la luz de los ensayos que realiza Corea del Norte, esta seguridad atenta contra los intereses de otras naciones, actuación que contraviene el derecho internacional y que reviste de incertidumbre el accionar político necesario para encontrar soluciones conjuntas.
Los niveles de tensión ponen a prueba la capacidad negociadora, y en evidencia el nivel de interés político, económico y militar que están en juego y pueden ser claves para descubrir aliados o distanciar aliados naturales, cada sujeto del derecho sustenta su propia verdad, y gira en torno a su interés nacional, buscan estrategias, firman acuerdos bilaterales y multilaterales para ganar más aliados que ven la vulnerabilidad de la situación, esto hace más compleja la resolución de los conflictos porque cuando un bando busca fortalecer su posición la contraparte mira esto como una señal más de beligerancia.
Por otra parte, las iniciativas del concierto internacional reunido en julio de 2017, ante la Conferencia de las Naciones Unidas que sustentaron y aprobaron un Tratado sobre la Prohibición de Armas Nucleares, demuestra el interés por equilibrar el tema y presentará tropiezos para captar el respaldo de las principales potencias nucleares, que ven con recelo lo comprometida que esta la paz y seguridad internacional por diversos temas que no se han logrado resolver en las mesas de negociaciones. Sin embargo, deberán poner de manifiesto un interés real en la disminución conjunta de arsenales nucleares.
La autora es licenciada en Relaciones Internacionales