COMARCA NGäBE

Una pequeña África en Panamá…

Una pequeña África en Panamá…
Una pequeña África en Panamá…

Pese al sostenido crecimiento económico y elevado PIB per cápita, Panamá está por debajo de muchas naciones latinoamericanas en índices sanitarios y equidades sociales. Al analizar las estadísticas, estratificadas por regiones, resulta obvio que el país estaría en posiciones cimeras si se excluyeran las comarcas del promedio nacional. Una mirada a las cifras nos permite corroborar la lacerante disparidad que padece la población originaria. Aunque pudiera haber errores puntuales de estimación en algunos datos, las diferencias son abismales.

Los indicadores (Contraloría 2016-2017) son fiel reflejo del enorme contraste entre el resultado global y el del territorio Ngäbe Buglé (GB): expectativa de vida al nacer (78 vs. 70 años), mortalidad infantil por cada 1000 menores de 1 año (14 vs. 21), mortalidad materna por cada 100 mil nacidos vivos (50 vs. 130), asistencia institucional del parto (95% vs. 62%), médicos por cada 10 mil habitantes (16 vs. 1.5), odontólogos por cada 10 mil habitantes (3 vs. 0.5), enfermeras por cada 10 mil habitantes (14 vs. 1.1), fecundidad de hijos por cada madre (2.4 vs. 4.1), viviendas sin agua potable (6% vs. 40%), viviendas sin servicio sanitario (5% vs. 60%), viviendas sin luz eléctrica (12% vs. 90%), casos de tuberculosis por cada 100 mil habitantes (30 vs. >50), infectados de VIH por cada 100 mil habitantes (15 vs. >30), neonatos con sífilis congénita por cada 1000 nacidos vivos (1.9 vs. 3.4), defunciones causadas por infecciones transmisibles (6% vs. 25%). Para colmo, un brote grave de tosferina y otro de rickettsiosis acaban de azotar esa comarca.

Pese a la barrera política que existe entre el gobierno oficial y el cacical para la rápida implementación de programas sociales y a la interferencia de la medicina autóctona que retrasa oportunas intervenciones sanitarias, considero injusto y temerario culpar a la cultura indígena por todo lo que sucede. Ningún ser humano, por más primitivo, analfabeta o aferrado a tradiciones que parezca, disfruta vivir en la miseria o marginado del bienestar colectivo. Varias desventajas geográficas y demográficas complican también las ayudas. El territorio GB es extenso (6 mil 814 km) y la población vive dispersa (23 habitantes por km2). El censo es irreal, porque muchos nacimientos no se registran en tiempo real y las movilizaciones son muy frecuentes, fenómenos que afectan las actividades de vacunación, nutrición infantil e instrucción pedagógica. En muchas comunidades solo es posible llegar rápidamente por helicóptero, siempre y cuando el tiempo favorezca. Mosquitos, garrapatas, roedores y murciélagos proliferan libremente en ese hábitat natural. Las necesidades fisiológicas contaminan quebradas y ríos.

Urge desafiar a los candidatos presidenciales para que elaboren propuestas contundentes de rescate a esta crónicamente postergada etnia. Ellos requieren caminos de penetración, instalaciones sanitarias y educativas provistas de suficiente personal e insumo, formación de técnicos locales que sean intermediarios eficientes con el poder provincial, diálogo sincero y constructivo entre ambas culturas, capacitación de alto nivel en habilidades comerciales para lograr que pesca, agricultura y artesanía no sean solamente tareas de subsistencia, y un largo etcétera. Tenemos una pequeña África en Panamá. Una vergüenza.

El autor es médico

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