Hace varios años venimos siendo testigos de una queja constante por parte de la población que señala la gran inseguridad en nuestro país. Las cifras así lo demuestran, pero no es suficiente para convencer a las autoridades acerca de que deben reconocer que hay un problema real y grave. Hemos sido testigos de cómo las autoridades salen a defenderse alegando todo lo contrario, aduciendo que es un asunto de percepción. Sin embargo, aunque nos dicen que los homicidios han disminuido, que puede ser cierto, no podemos hablar de mejor seguridad tan solo apoyándonos en las cifras de homicidios.
El Observatorio de Seguridad Ciudadana de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (Cciap) advierte en su más reciente encuesta que para los panameños el país es hoy más inseguro que en 2016 y que son el hurto y el robo los que más impacto tienen en su vida, la elevada percepción de inseguridad de la ciudadanía tiene una génesis multifactorial y debe ser analizada con el propósito de hacerla más cónsona con la realidad.
Es evidente el aumento de los casos de robo y hurto, lo que hace que el ciudadano común se sienta inseguro al estar en su hogar o en las calles, principalmente en áreas poco iluminadas y sin presencia policial, porque siente temor de convertirse en víctima, las “dudas” que tiene la ciudadanía sobre el trabajo que realiza la Policía Nacional y la “negligencia” de algunas autoridades cuando se reportan los casos son factores que alimentan los altos porcentajes de percepción de inseguridad. Para muchos ciudadanos, los robos y los hurtos son cada vez más frecuentes.
No obstante, manifiesto que aunque la percepción es subjetiva y no tiene que ver directamente con la ocurrencia de los delitos, no necesariamente debe ser desestimada, toda vez que la información numérica de los delitos que llevan las autoridades está sesgada.
La realidad es que en las estadísticas no están todos los casos que se dan, sino solo los que se reportan, así que de todas maneras hay un nivel de imprecisión en los datos estadísticos. Es decir, que esa cantidad de casos que no se recogen es lo que de alguna forma puede estar influenciando a la gente respecto a los niveles de inseguridad en el país.
El autor es estudiante de maestría en la UI P