Un representante es una persona que funge como autoridad en nuestro país. Existen 648 de estos cargos en todo el territorio y son los que representan a un grupo de personas en un corregimiento.
Es el pueblo quien deposita toda la confianza y otros las esperanzas en tener un lugar donde se pueda convivir en armonía, con seguridad y poder sentirse apoyados y no ignorados por estos gobernantes.
Para esto se debe cumplir con ciertos requisitos, tales como: ser panameño de nacimiento o haber adquirido la nacionalidad panameña y cumplir 10 años de nacionalizado antes de la fecha de la elección; debe contar por lo menos con estudios de educación básica completa; no debe haber sido condenado con penas de tres años o más por un juez penal, y tiene que residir en el distrito, circuito o corregimiento, por lo menos, un año antes de la postulación al cargo.
Es importante que la figura del representante conozca y priorice las necesidades del corregimiento; debe ser creativo para que establezca planes de acción para gestionar los recursos asignados con que cuente la comunidad.
También debe participar de las celebraciones religiosas del lugar, en actividades educativas y sociales, preocuparse por la protección ciudadana y establecer métodos en conjunto con los estamentos de seguridad, coordinar y apoyar en casos de siniestros, en la gestión de salud pública, en las celebraciones patronales y fiestas patrias.
El representante debe contar con un alto grado de empatía y dinamismo, y estar al frente de su equipo de trabajo. Un representante de corregimiento es la autoridad más cercana y de mayor contacto con el pueblo, y es a ellos a quienes primero recurrirán para solicitar su ayuda.
Estar al servicio de los más necesitados es quizás su principal función, por esta razón el representante debe ser una persona sumamente social y auténtica, con valores y principios muy establecidos para dar lo mejor de sí a su comunidad.
Es de suma importancia que toda persona que ocupa un cargo público esté lo más alejado de los actos de corrupción y de cualquier acto que manche la integridad y confianza de su persona.
El autor es estudiante de maestría de la UIP