ÉTICA INFORMATIVA

El periodismo del siglo XXI

En nuestra cátedra de ética de la comunicación en la Escuela de Periodismo de la Universidad de Panamá, era siempre tema y materia de conversación y de estudio el papel de los medios ante su responsabilidad de informar acerca de “Lo que usted necesita saber”, como decía un eslogan de la cadena informativa CNN.

Los medios informan acerca de lo que consideran importante para enriquecer la opinión pública. Pero esta solamente se enriquece con la verdad.

Para conocer el grado de excelencia informativa de un medio, en el periodismo se cuenta con la técnica científica llamada “Análisis de contenido”, utilizada también en otras disciplinas.

En el periodismo impreso se analizan el lenguaje, la extensión, la ubicación y lo que debió decirse y no dijo. En la TV igual. Además del tiempo, el espacio y el lenguaje del cuerpo, básicamente.

Actualmente, la mayoría de los medios norteamericanos, incluido CNN, no pasan la prueba de honestidad informativa con ese análisis. El eslogan original habría de cambiarse por “Lo que queremos que usted crea”. Pero no en todos los campos actúa mal CNN. Solamente en lo que atañe al presidente Donald Trump. Él es centro de toda noticia negativa, venga o no al caso. Objetivo de una negativa campaña informativa contra lo que hace y no hace; contra su gestión presidencial, su conducta moral, sus ideas sociales y políticas y hasta su inteligencia. Reflexione introspectivamente el lector sobre la opinión que tiene del presidente Trump y pregúntese si existe un poder fáctico detrás de esa opinión.

El periodismo de hoy se desarrolla bajo el imperio del relativismo, el mundo de la postverdad, en donde los sentimientos personales configuran la realidad objetiva.

No he realizado un análisis científico, sino una reflexión sobre informaciones, reportajes y entrevistas, al azar, del menú de CNN sobre Donald Trump, como objeto, centro y tema de, al parecer, todas las noticias, en su ángulo negativo, vengan o no al caso.

Son estas opiniones amparadas por el derecho a la libertad de expresión. De modo que los fanes de CNN no se vayan a molestar.

El mismo Trump, públicamente, ha acusado a conocidos medios de divulgar noticias falsas (fake news), y se ha comprobado.

El periodismo de opinión es otra cosa, pero igualmente obedece a normas éticas. El campo de las opiniones pertenece a la línea editorial del medio y es tan valioso como la información llamada objetiva. Pero ha de corresponder a la verdad, no a la verdad relativa, que no existe.

Este panorama oscuro del periodismo americano es otra de las modas de los nuevos tiempos, de los cambios sociales que son “buenos” porque son nuevos. También son nuevos el sida, el zika y los negociables vientres de alquiler.

Pese a nuestros defectos y faltas, al compararse nuestros medios y nuestros periodistas y programas de opinión con los de EU, créanme que les damos a ellos lecciones de profesionalismo ético.

El autor es docente universitario


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