Hoy estamos expuestos a los medios de comunicación desde que somos niños, en una medida mayor de lo que imaginamos. Esto ha dado lugar a disciplinas como la “alfabetización mediática”, que se ocupa de investigar y promover “la habilidad de acceder, analizar, sintetizar y evaluar los mensajes transmitidos por vía de los medios”.
Al decir de María Gabriela Alvarado, líder de Mediáticos, un proyecto que busca conocer la percepción de la población panameña ante la desinformación y cómo promover el uso de información científica en los medios de comunicación, en una charla virtual ofrecida en la Marcha por la Ciencia, esto facilita reconocer si una noticia es imparcial o falsa, y analizar mejor la información que estamos recibiendo.
Esto incluye, por ejemplo, distinguir la diferencia entre la misinformación, la mala información y la desinformación. La primera es información falsa, pero que no ha sido creada para hacer daño. La desinformación, en cambio, es falsa y ha sido creada para hacer daño. Y la mala información es aquella basada en hechos reales, pero es manipulada para causar daño.
Por su parte, la periodista Bárbara Bloise ofreció una charla sobre el periodismo científico: aquel que se dedica a informar sobre noticias en el campo de la ciencia. Aquí, el periodista debe encarar el desafío y la responsabilidad de informar, educar y orientar a una audiencia que no es especialista en el tema.
Hoy, la comunidad científica y la información científica cuentan con espacios más amplios en los medios de comunicación. Esto les ha permitido desempeñar un valioso papel ante situaciones como las creadas por la pandemia de Covid-19, por la crisis ambiental global y por las transformaciones en curso en nuestra sociedad en temas que van desde la salud pública y el desarrollo sostenible, hasta la participación en la vida nacional de sectores históricamente marginados.
En todos esos campos, la evidencia científica desempeña un papel fundamental para definir políticas y organizar acciones. La población tiene derecho a conocer esa evidencia y a hacer uso de las innovaciones tecnológicas que genera la investigación científica para encarar sus problemas. El periodismo científico tiene un importante papel en el ejercicio de ese derecho y sin duda lo está cumpliendo, en gran medida con el aporte de los propios científicos.
La autora es oxicóloga, exbecaria de Senacyt e integrante de Ciencia en Panamá
