Exclusivo

PISA: Del ‘no sirve’ al ‘nos medirá’

PISA: Del ‘no sirve’ al ‘nos medirá’
En el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos , conocido como PISA, Panamá ocupa el puesto 71 sobre 77 países evaluados, Raúl Valdés

El Ministerio de Educación confirmó hace pocos días el regreso de Panamá a la prueba PISA (Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes) en 2029. La noticia merece un aplauso y hacer una pregunta. El aplauso, porque la decisión es correcta. La pregunta, porque la misma institución que, en octubre de 2024, declaró que PISA “no nos sirve de nada como país” nos dice ahora que esa misma prueba medirá el éxito de las reformas curriculares que implementa. Ese giro merece una explicación.

Comencemos por el argumento que justificó el retiro. La ministra Molinar afirmó que Panamá había gastado “más de 2 millones de dólares” en PISA sin obtener mejoras. El presidente Mulino respaldó la salida. Andreas Schleicher, director de Educación de la OCDE, confirmó a La Prensa que el costo real de participación ascendía a 199,105.00 euros, equivalentes a $217,910.00. No dos millones. Doscientos diecisiete mil dólares. Cuando una decisión de política pública se justifica con un dato que no resiste contraste con la fuente primaria, el problema no es de comunicación: es de credibilidad institucional.

El segundo argumento tampoco es sostenible. Se indicó que se utilizaría la prueba ERCE (Estudio Regional Comparativo y Evaluativo) de la UNESCO como alternativa más útil y de menor costo. Esa evaluación, aunque valiosa, no es equivalente a PISA. ERCE mide aprendizajes curriculares en primaria —3.er y 6.º grado—, mientras que PISA se enfoca en determinar la capacidad de estudiantes de 15 años de aplicar sus conocimientos y destrezas en situaciones de la vida real. Además, PISA destaca el peso de la desigualdad socioeconómica en los resultados de las pruebas. Mide la relación entre autonomía escolar y rendimiento del estudiante. Se trata justo de los datos que Tue Halgreen, analista de la OCDE, presentó en Panamá en enero de 2026, que son, a su vez, los más accionables para una reforma legislativa seria.

Panamá decidió salir de PISA sin haber interpretado el porqué detrás de los resultados de PISA: posición 74 de 81 países en 2022, con 357 puntos en matemáticas frente a un promedio OCDE de 472.

Hay una consecuencia concreta que el comunicado de reincorporación omite: los resultados de PISA 2025 se publicarán en septiembre de 2026. En esa edición participan 92 países. Panamá estará ausente. Costa Rica, Colombia y Chile habrán actualizado su diagnóstico en plena implementación de reformas. Nosotros, no. Cuando nos reincorporemos en 2029, habremos saltado dos ciclos, y la evaluación de impacto que el Ministerio promete tendrá, por esa razón, una limitación metodológica que pudo ser evitable.

Dicho esto, el regreso es la decisión correcta. PISA no es un ranking de vanidades. Es el único instrumento que permite ver con precisión las brechas dentro del país, entre regiones, entre niveles socioeconómicos, entre escuelas públicas y particulares. Permite comparar los resultados con los de sistemas que están mejorando. Un país que aspira a ser un hub de servicios globales no puede darse el lujo de operar su sistema educativo desde la desinformación.

Lo que esperamos ahora es que este retorno sea diferente. Que los datos se evalúen y sean la base de una política de Estado. Que la preparación comience en julio de 2026 —cuando la OCDE abre el proceso para PISA 2029—. Y que la Asamblea Nacional, en el marco de la reforma de la Ley 47 de 1946, consagre la participación en evaluaciones internacionales como una obligación legal y no como una decisión discrecional del Ministerio.

Panamá lleva décadas tomando decisiones educativas sin suficiente sustento técnico. Que esta vez hayamos llegado a la conclusión correcta es una buena noticia.

El país no puede depender de que las intuiciones acaben coincidiendo con la evidencia. Lo que necesitamos son buenas decisiones por buenas razones. La diferencia, cuando cambia el gobierno, es la que determina si la reforma sobrevive o no, como está sucediendo actualmente. Solo basta con ver PISA 2025, la disminución del FECE a las escuelas, la falta de textos escolares o la alimentación escolar.

La decisión de reincorporarse a PISA es una decisión acertada. Los fundamentos que se dieron para la ida y vuelta no.

El autor es miembro de Jóvenes Unidos por la Educación.


LAS MÁS LEÍDAS

  • Diputados y Mayer Mizrachi aterrizan en el portaaviones USS Nimitz y conocen su operación. Leer más
  • Pago del PASE-U 2026 sigue en validación: el Ifarhu informa sobre el proceso. Leer más
  • Panameña Nataly Delgado impone su clase y retiene título interino AMB supermosca. Leer más
  • Campeona panameña expone su título mundial ante la venezolana Fernández este sábado en Managua. Leer más
  • Casi $300 millones costará solucionar el tranque del Corredor Sur. Leer más
  • Doce años, 26 mil piezas y una promesa: el Marta podría abrir en diciembre. Leer más
  • El portaaviones USS Nimitz y el destructor USS Gridley llegan a la bahía de Panamá. Leer más