AGRICULTURA

Las plagas en la ganadería

El 2019 pasará a la historia como un año malo para la ganadería, toda vez que durante el período enero a agosto, las lluvias han tenido un comportamiento anormal al compararlo, tanto con años Niños, como los normales. Las primeras lluvias se dieron el 20 de abril lo que aparentaba ser un año normal, pero las agencias de predicción climática informaban de un Niño con intensidad moderada.

Efectivamente, como lo vaticinaron las agencias de predicción climática, el comportamiento de los vientos y las temperaturas del mar hicieron que la precipitación pluvial fuera anómala, con fuertes aguaceros tropicales, que viajan a altas velocidades y que descargaban grandes volúmenes de agua, para luego darle paso a un sol intenso, generando un ambiente muy cálido y húmedo, parecido a lo que ocurre en un baño maría.

Esta condición climática ha sido el ambiente ideal para el desarrollo de plagas, entre otras, la langosta, que virtualmente ha acabado con los potreros desde Chiriquí hasta Darién, incluso, afectando los pastos mejorados como las brachiarias.

Esta realidad trajo como consecuencia un déficit de forraje con que alimentar al ganado durante todo lo que va del invierno, y por la proximidad del verano conduce a los productores a planificar las acciones para la estación seca, en la que, lo primero dentro de la estrategia es reducir la carga, o sea, llevar al mercado (subastas o plantas de sacrificio) las vacas más gordas.

Es por ello que las cifras del Instituto de Estadística y Censo muestran que la cantidad de vacas sacrificadas se redujo de 87,817 durante el primer semestre de 2016 (año Niño) a 66,966 vacas durante el primer semestre de 2018, lo que aparentaba que se normalizaba, pero el primer semestre de 2019 se han disparado a 75,535, superando con creces el 35% del total que es el indicador técnico de crecimiento del hato.

Como quiera que es una condición generalizada en todo el país, se presenta una sobre oferta de vacas para sacrificio, al punto que la Cadena Agroalimentaria de la Carne realizada la semana pasada adoptó el acuerdo de solicitarle al Gobierno Nacional el apoyo para exportar 10 mil vacas.

La situación, en mi opinión, es inédita por lo que requiere de la intervención de todos los que participamos de esta importante industria, del Gobierno y del servicio exterior en la identificación de los mercados, además de China, para dirigir los excedentes exportables, todo para el bienestar de más de 100 mil familias panameñas que dependen de la ganadería.

El autor es productor y secretario ejecutivo de la Anagan

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