Con el índice de pobreza multidimensional (IPM) contamos con una herramienta que nos puede guiar las políticas públicas, ya que toma en cuenta otras dimensiones aparte de la económica (educación, vivienda, ambiente, salud y trabajo), que son además los determinantes sociales de la salud y, por ende, debemos abordarlas si deseamos mejorar la salud en forma integral.
Un estudio reciente publicado en la revista médica The Lancet, hace referencia a este tema y puntualiza que el bajo nivel socioeconómico es un indicador de morbilidad/mortalidad prematura. Los datos son contundentes, los más pobres entre los pobres tienen también la salud más precaria. La pobreza disminuye, en general, la esperanza de vida, en dos años, más que la obesidad y muy cerca de lo que lo hace la hipertensión arterial. Por otro lado, los estudios demuestran que los pobres tienen mayor riesgo de discapacidad y muerte que los más ricos y que este riesgo aumenta proporcionalmente a la profundidad de la pobreza.
Dicho esto, el abordaje de los determinantes sociales de la salud y las diferentes dimensiones de la pobreza, nos podemos percatar de que la salud no es competencia exclusiva del sistema de salud, sino que se requiere de una visión integrada del Estado. Esta es la visión que se está aplicando desde el Gabinete Social, con la asesoría de la comisión de alto nivel para la transformación del sistema de salud de Panamá. Debe participar activamente la mesa de concertación, porque la pobreza de unos afecta a todos.
A pesar de que la pobreza no es considerada una enfermedad, su asociación con morbilidad y mortalidad es evidente. Soy de la creencia de que el abordaje multisectorial de estas dimensiones mejoraron los índices de salud de la población.
Panamá está proyectado a ser el país con mayor producto interno bruto (PIB) en el año 2020 en América Latina, pero esta riqueza debe llegarle a todos. Me parece que la jornada única escolar es una estrategia importante, porque aumenta la competitividad de nuestros jóvenes. Por otro lado, la administración decidió implementar un programa de becas para profesionales de salud, con el objeto de aumentar el recurso humano en las áreas más rezagadas.
Las estrategias que se han hecho, de manera intersectorial, deben ser políticas de Estado y continuarlas en las siguientes administraciones para poder ayudar definitivamente al que más necesita (equidad), para lograr un país desarrollado y en paz. Estos cambios son lentos, pero efectivos y sostenibles.
El autor es ministro de Salud.
