Para que la democracia funcione, es necesario que existan medios de comunicación libres, serios y responsables, que permitan la libertad de expresión de la ciudadanía y que los gobiernos se abstengan de controlar lo que se exprese a través de ellos. En un Estado democrático, la libertad de prensa no puede ser violentada bajo ninguna circunstancia.
Para que la libertad de expresión pueda incidir efectivamente en las decisiones del Estado, los medios de comunicación deben ser responsables de hacer fluir las ideas con la seriedad y el profesionalismo que se requiere para que la verdad salga a la luz, sin caer en la calumnia y la injuria. Si la prensa, por más independiente que sea del gobierno, utilice su poder para fomentar los antivalores con el único objetivo de generar más dinero, la democracia puede perder su valor y destruirse.
El poder de los medios de comunicación es tan amplio que puede lograr que la ciudadanía se active y acuda a ellos para que el gobierno los escuche y haga las cosas como debe ser, alentar a la ciudadanía a expresar sus opiniones y desarrollar sus habilidades dentro de una democracia y sacar lo bueno o lo malo de cualquier gobierno.
La libertad de expresión es un derecho humano, el cual, como un bien político, requiere de ciudadanos pensantes y dispuestos a trabajar para desarrollar la democracia. Los medios de comunicación deben tener el compromiso de contribuir a que la libertad de expresión se ejerza de manera responsable y generar ese espacio de conversación para que la gente pueda expresar su punto de vista sobre los asuntos de su comunidad. En el momento que la libertad de expresión se vea violentada, la democracia también se verá violentada.
La Constitución Política de Panamá, en su artículo 37, expresa que toda persona puede emitir su opinión libremente y de cualquier forma, sin ningún tipo de censura, siempre y cuando no atente contra la honra de otras personas, la seguridad social o el orden público.
En conclusión, si queremos una democracia plena, necesitamos una prensa que sirva como el puente de comunicación entre el gobierno y la ciudadanía.
El autor es ciudadano
