Aunque no soy experta en política; soy una ciudadana que ve con preocupación cómo cada día, como país, vamos sin un rumbo definido. No tenemos un proyecto como nación, pues no se han creado políticas de Estado que sean serias y con bases para que puedan implementarse y tratar los problemas de nuestro querido Panamá de manera responsable y no cambiante como sucede, cada 5 años con los gobiernos de paso.
Actualmente, cuando escuchamos la palabra política, pensamos en negativo, en robar, mentir, jugar vivo, en ser deshonesto, etc. Eso no es política eso es politiquería; el politiquero busca su propio beneficio, no tiene vocación, salta de posición dependiendo de los intereses que tenga. El politiquero hace pactos que luego rompe, dice promesas que no cumple, traiciona a sus similares, es ambicioso, no tiene fondo en lo que dice, siempre busca desmeritar a sus opositores y sale solo cuando están en campaña electoral; no se les conoce en otras épocas como gestores de cambios sociales. De este tipo tenemos muchos en Panamá y son los que han predominado en las últimas elecciones, lastimosamente.
En cambio la política busca el bien común, busca resultados que nos beneficien a todos por igual; es poder desarrollar el Estado para que haya progreso y podamos vivir en una sociedad donde los ciudadanos estemos en paz y seguros que aquellos que nos liderizan son los mejores y más preparados para llevar el proyecto país hacia delante. Los políticos deben tener vocación, ser honestos, no cambiar de ideas de un momento a otro, deben tener a la sociedad como base de sus proyectos y crear políticas de Estado que busquen la solución de problemas a largo plazo, así como creación de leyes que beneficien a todos y no solo a un sector del país.
A la hora de votar, debemos saber cuál es el político y cuál es el politiquero; aunque muchas veces es difícil distinguirlos, pues el politiquero trata de parecerse mucho al político en la manera de expresarse. Pero si estamos bien educados y vemos las propuestas que nos presentan en su fondo y no en su forma, podemos distinguirlos y poder tomar una decisión correcta en las próximas elecciones.
De tomar buenas decisiones cuando votamos, depende nuestro futuro y el de nuestras familias; por lo que debemos estudiar bien las propuestas que están lloviendo cada día desde que inició la carrera por el poder político y no solo ir a votar por el que se ve más chévere, nos regale comida, alcohol o el que nos dé la mejor camiseta.
La autora es médica