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TEMA COLUMNA

De políticas culturales y apropiación

La Feria Internacional del Libro es considerada como el evento más importante de la industria del sector editorial. También es una inversión de parte de la Cámara Panameña del Libro y las instituciones y empresas auspiciadoras que apuestan por la cultura.

Además, es el espacio donde se realizan acciones que deberían ayudar a pensar en el valor social de la lectura. La feria tiene un programa cultural que incluye conferencias, presentaciones de libros, coloquios, un seminario de actualización de derecho de autor y un congreso de lectura para docentes.

La feria, aunque sea un evento básicamente comercial con un importante componente cultural, debería servir para tener una mirada sociocultural de la lectura que posibilite reconocer y visibilizar los problemas reales de esta práctica cultural y pedagógica.

Una mirada sociocultural de la lectura, parafraseando a Gustavo Bombini, no significa celebrar solo la diversidad contextual donde se produce esta práctica; se trata de poner en acción estrategias y decisiones políticas que recuperen las diversas formas en que los ciudadanos construyen y le dan significado al libro.

La lectura tiene registros variados. Desde la educación, implica retos metodológicos y pedagógicos; desde un sentido de apropiación, leer tiene otros propósitos según el contexto: el barrio, el hospital, la cárcel, la institución, la comunidad (urbana, campesina o indígena), y tiene que ver con los derechos culturales; desde una dimensión transversal, la lectura puede articular tensiones que permitan tomar decisiones para gestionar metas: resocialización, prevención, información, formación, por ejemplo.

Es por eso que es tan importante una política de lectura en el marco de una política general de cultura en el país. En vísperas del nacimiento del Ministerio de Cultura, que necesitará una ley general, es vital que en la nueva legislación cultural se incluya la promoción de lectura como política pública.

Si estas contradicciones no se resuelven, podemos continuar celebrando con grandes ferias de libros centradas en la capital de manera efímera, pero donde el resto del país, que representa esa diversidad que tanto aplaudimos, vive empobrecido y discriminado, sin bibliotecas dignas, sin programas de apropiación y ausente del verdadero derecho de leer.

El autor es escritor


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