En el artículo titulado “Ciencia y el método científico”, publicado el pasado 22 de enero de 2026 en este diario, explicamos que uno de los pasos que se debe seguir al emplear el método científico es la comunicación. Hoy profundizaremos en este paso, ya que hay que contemplar dos objetivos distintos: la difusión y la divulgación de los frutos del trabajo científico.
La difusión consiste en dar a conocer los avances y hallazgos a la comunidad científica mediante la comunicación técnica dirigida a académicos, investigadores y especialistas. Esto trasciende la presentación de esos resultados en seminarios y congresos, pues la publicación en revistas especializadas permite que esos resultados sean revisados por pares y contribuyan al avance de la ciencia en dicha especialidad.
En cambio, la divulgación de la ciencia consiste en dar a conocer dichos avances y hallazgos al público en general. Por consiguiente, los mensajes deben ser comprensibles para una audiencia que se asume carece de conocimiento técnico del tema. Esto se puede realizar a través de libros, redes sociales, museos, periódicos, radio, entre otros, recordando que la divulgación de la ciencia va más allá de informar.
La divulgación, en efecto, democratiza el conocimiento porque los resultados dejan de ser de uso exclusivo de la comunidad científica. Adicionalmente, la divulgación permite inspirar a las nuevas generaciones a interesarse por el mundo científico y contribuye a generar el relevo generacional. También permite rendir cuentas a la sociedad, pues en muchas ocasiones dichos proyectos han sido financiados con fondos públicos.
A través de los años, hemos visto cómo los diferentes medios de comunicación han abierto la puerta a la comunidad científica, permitiéndonos divulgar lo que estamos haciendo en Panamá. ¡Muchas gracias por ayudarnos a demostrar que sí hay ciencia en Panamá! Adicionalmente, proyectos como el Taller de Periodismo Científico y Comunicación de la Ciencia “Reach & Turn”, organizado por la SENACYT, también han permitido la interacción entre la comunidad científica y los periodistas, donde podemos intercambiar ideas e iniciativas en beneficio de ambos, pues quien gana es el país.
La autora es toxicóloga, exbecaria de SENACYT, asistente de investigación en INDICASAT-AIP e integrante de Ciencia en Panamá.

