En Estados Unidos, un candidato puede participar en las elecciones presidenciales incluso si está siendo procesado o investigado, gracias a las protecciones legales y constitucionales vigentes en el país. A continuación se explican los puntos clave que lo permiten:
Presunción de inocencia: En el sistema judicial estadounidense, toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Un candidato no puede ser descalificado solo por estar bajo investigación o enfrentar cargos; se requeriría una condena penal firme para impedirle ocupar un cargo público.
Falta de restricciones en la Constitución de EE. UU.: La Constitución establece requisitos mínimos para ser presidente: ser ciudadano estadounidense de nacimiento, tener al menos 35 años de edad y haber residido en el país durante al menos 14 años. No menciona la necesidad de estar libre de cargos criminales, por lo que un candidato procesado o incluso condenado no está impedido legalmente de postularse.
Independencia del proceso electoral respecto de las investigaciones judiciales: Las elecciones presidenciales son un proceso político, no judicial. Aunque un candidato enfrente cargos o investigaciones, la decisión de si puede o no postularse depende del electorado y de los partidos políticos, no de los tribunales. Es decir, la postulación es una decisión política, mientras que el juicio de los cargos es judicial.
Inmunidad presidencial limitada: Aunque un candidato no está exento de ser procesado penalmente, una vez que asume el cargo de presidente, existe cierta inmunidad relacionada con sus funciones, lo que impide que sea procesado por ciertos delitos durante su mandato. Sin embargo, podría enfrentar un juicio político (“impeachment”) o ser procesado al finalizar su mandato.
Posibles condenas futuras: Si un candidato es elegido y luego declarado culpable de un delito, no perdería automáticamente el cargo. No obstante, podría ser sometido a un juicio político en el Congreso que, de prosperar en el Senado, sí resultaría en su destitución. Esto no impide que un candidato en investigación o proceso judicial se postule ni sea elegido, aunque una condena podría impactar su mandato.
En resumen: En Estados Unidos un candidato puede participar en las elecciones, aun si está bajo proceso judicial, debido a la presunción de inocencia y la falta de restricciones legales para postularse a la presidencia. Las condenas o consecuencias legales futuras no impiden la candidatura, aunque sí podrían afectar su mandato en caso de ser elegido.
El autor es abogado.