Si le preguntan, ¿combate usted la corrupción?, posiblemente dirá que sí porque soy un buen ciudadano, pago mis impuestos, trabajo a diario y tengo mis cuentas al día. Hago lo que un ciudadano común debe hacer por una patria más sana, justa y equitativa. Pero, ¿con ese proceder cooperas para erradicar la corrupción? Estoy segura de que muchos expresarán que eso no es suficiente, para acabar con ese mal que corroe y destruye a la sociedad. Hay que dar la milla extra; denunciar, gritar, escribir en los medios; señalar a los posibles corruptos y denunciar todo acto que vaya en contra de la naturaleza jurídica normal de la nación.
Cada vez que recibes dinero que no has trabajado o apoyas a un politiquero por dinero, estás contribuyendo a la corrupción y destrucción de Panamá. También puedes ayudar a construir un mejor país, restando el apoyo a estos zancudos que solo buscan chuparle la sangre al erario público; llenarse los bolsillos con el dinero que nos pertenece a todos.
A eso debemos agregarle el silencio cómplice, en algunos casos, y la acción dolosa, en otros, de quienes administran la cosa pública. Asquea que los malos hábitos que se prometieron combatir y acabar al calor de las campañas políticas, una vez en el poder los gobernantes hacen lo contrario.
Con un proceso electoral a la puerta, hago un llamado de atención a ti, panameño, que día a día pides un país nuevo. Sé tú el impulsador de cambios y no le des una oportunidad más a los ladrones de cuello blanco para dañar nuestra nación. Si la Contraloría y luego las instancias legales hacen su trabajo constitucional, les aseguro que muchos diputados y politiqueros terminarían en la cárcel.
Los llamados “padres de la patria”, en su mayoría, deben sentir pena por cómo han manejado los recursos de todos.
Esos que confeccionaron contratos brujos para luego quedarse con el dinero público no merecen llamarse seres humanos. Y para colmo resulta repugnante que muchos terminen votando por ellos.
¿Qué ejemplos nos están dando esa clase de personajes? Cada quien debe sacar sus propias conclusiones luego de indagar, a profundidad, lo que está pasando. Y lo que más me indigna es ese comportamiento frío de mis conciudadanos.
En otras latitudes, por menos, habría marchas constantes y concentraciones de gente pidiendo el castigo ejemplar para quien ha lucrado con dineros que podrían servir para medicinas, educación, alimentos, etc.
Las historias de un diputado del sector oeste que cambiaba los cheques y se quedaba con el dinero, la de otro que tenía personal cuidando caballos con nuestros recursos y de aquella que le pagaba con partidas de la Asamblea a personas que cumplían roles privados sí tiene nombre, y eso se llama… asalto a mano armada a los recursos que nos pertenecen.
El 5 de mayo está a la vuelta de la esquina. No solo son corruptos quienes tienen comportamientos impropios en el ejercicio de un cargo por elección popular, sino quien sale a votar por los piratas y filibusteros modernos que han saqueado a la nación.
Cada uno tendrá en sus manos la mejor arma… el voto. Elige bien; recuerda que podemos hacer la diferencia.
La autora es estudiante de periodismo de la Universidad de Panamá.