En el año 2010, con el objetivo de promover el entusiasmo escolar en los estudiantes con problemas socioeconómicos, el Gobierno panameño implementó un nuevo subsidio al que denominó “beca universal”, que cambió de forma drástica el panorama para optar por una ayuda económica para la educación.
La directora del Ifarhu encargada, Delia Arosemena, informó que se cumpliría a totalidad con los beneficios de la beca universal a todos aquellos estudiantes que tienen derecho por ley. Así mismo, informó a la Comisión de Presupuesto que para 2019 todos los estudiantes de colegios particulares, cuyas matrículas y mensualidades suman hasta B/.2 mil, serán incluidos dentro del programa de la beca universal.
Si se analiza el artículo de la ley que origina este programa, no está establecido que busca incrementar el nivel de educación en el país. Simplemente busca erradicar o disminuir la deserción escolar; sin embargo, ¿a costa de qué? De crear jóvenes conformistas, acostumbrados a dar el mínimo esfuerzo necesario, con la finalidad de recibir un beneficio económico.
La beca universal se ha convertido en un simple negocio, tanto para los padres como para los jóvenes, los cuales son capaces de rogarle a un profesor que le coloque el 3.0, aunque no se lo hayan ganado. Entonces, ¿cuál es el objetivo real de la beca universal? ¿Crear jóvenes mediocres? Debemos analizar si realmente son estos jóvenes el futuro de nuestro país. ¿Por qué premiamos la mediocridad?
Otorgar una beca a un estudiante con un promedio mínimo de 3.0 le hace ser una persona conformista y mediocre, aunque es importante resaltar que una nota no determina qué tan exitosa pueda ser una persona, pero se hace notorio que los padres y maestros no motivan a los jóvenes estudiantes a ser mejores, a no conformarse con un simple 3.0.
Al parecer, los gobernantes no son capaces de detener el malgasto que se hace con el presupuesto destinado a este programa o a realizar una moderada reforma a sus reglas, teniendo en consideración el índice de fracasos. Es necesario reflexionar si este es el deseo de los gobiernos, tener ciudadanos mediocres a los que puedan comprar con promesas vanas, que sean incapaces de analizar y reflexionar sobre sus propias condiciones.
Pienso que deberían tomar las siguientes consideraciones: Hacer una evaluación escalonada, es decir, donde se puedan trabajar en 3 niveles. Calificación mínima de 4.0, otorgando el mismo monto de la beca actual. Calificación mínima de 4.2, otorgando un monto mayor. Calificación mínima de 4.5, que les permita a estos jóvenes estudiantes participar por una beca de concurso, de modo que motive a nuestra población escolar a buscar la excelencia educativa.
El autor es estudiante universitario