Tal Cual

LEALTAD. El magistrado Hernán De León ordenó esta semana al director de la Policía, Omar Pinzón, que el extitular de Economía y Finanzas Frank De Lima -detenido por las irregularidades en la concesión de un local en el aeropuerto de Tocumen- fuera puesto en “inmediata libertad”, cuando el pleno de la Corte Suprema de Justicia cambió su medida cautelar. ¡Claro! Su exjefe no podía seguir ni un minuto más detenido. Sucede que el hoy presidente (interino) de la Corte fue asesor legal del entonces viceministro De Lima, entre 2009 y 2011. ¿Qué sigue ahora? ¿Abrir una botella de champán este fin de semana y brindar por la excarcelación?

LOCUACIDAD. En el último mes de sesiones de la Asamblea –abril pasado– hubo 18 sesiones plenarias. Un quinto de los 71 diputados faltó, al menos, a más del 50% de esas reuniones. Benicio Robinson y Vidal García estuvieron ausentes en todas. Rubén Darío Frías no fue a 16, mientras que Raúl Pineda, Katleen Levy, Miguel Salas y Aristides de Icaza faltaron a 13 de las 18 sesiones del pleno. Otros que se pavearon son Rubén De León (12), Ausencio Palacios (11), Elías Castillo (11), Roberto Ayala (10) y Pedro Miguel González (10). Las ausencias dicen más que las palabras.

SALUDO. El diputado Chello Gálvez, de CD, coincidió esta semana en los pasillos de un hotel con el exalcalde Juan Carlos Navarro, abanderado del PRD en las elecciones presidenciales de mayo de 2014. Gálvez saludó efusivamente a Navarro, como si no lo hubiese visto en décadas, mientras anunció: “Este es mi candidato para 2019”. Tranquilos... Tratándose de Chello, seguro le dice eso mismo a todos.

ESTRATEGIA. Trascendió en diversas redes sociales una conversación en la que una voz muy parecida a la de Tito Afú discutía la estrategia política de CD y el PRD. Según él, hasta el partido Alianza de José Muñoz se les uniría. Cuidado, que en la puerta del horno se quema el pan.

POPULISMO 101. Si en la CSS llueve, en el Oncológico no escampa. Los pacientes que acuden a tratamiento no solo deben esperar horas para recibir atención, sino que a algunos les toca llevar su silla. No hay excusa aceptable para que esto ocurra en un país en el que el gasto público y la planilla estatal crecen sin control.

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