CULTURA DEL CONOCIMIENTO

Otro presupuesto sin investigación y desarrollo

Otro presupuesto sin investigación y desarrollo
Otro presupuesto sin investigación y desarrollo

La capacidad tecnológica y científica, en base a la investigación, marca el nivel de desarrollo de los países. Esto como producto del desarrollo de la ingeniería, mayores investigaciones y científicos formados, creación de nuevos productos y procesos, así como el fomento de la creatividad a nivel social.

Hoy los países desarrollados que han invertido en el campo científico y tecnológico, están viendo los resultados logrados gracias a una priorización de recursos para una inversión eficiente y adecuada fomentando una cultura de conocimiento. ¿De ser así, estaremos conscientes de qué se trata la investigación y el desarrollo y el impacto que nos puede traer como país?

La inversión y desarrollo, conocida ampliamente como “I+D”, busca fomentar los nuevos conocimientos a nivel de las economías en lo científico y técnico. A través de los investigadores y sus trabajos –del sector público y privado– se pueden crear nuevas soluciones en los diversos motores estratégicos, lo cual genera conocimientos para los gobiernos, las empresas y la sociedad, lo cual rinde grandes beneficios por productividad.

Pero, para obtener beneficios hay que invertir de manera adecuada. Los países desarrollados han sacado provecho de sus inversiones, ya que en sus presupuestos destinan anualmente un porcentaje en inversión para investigar y desarrollar nuevos procesos que les permita crear innovaciones, y esto llevarlo a la práctica.

Uno de los líderes es Corea del Sur, de 1996 a 2015, el valor medio para Corea del Sur fue de 2.96% del PIB. Este promedio del periodo supera la inversión que realiza toda América Latina y el Caribe. En ese mismo sentido Estados Unidos y Japón invierten aproximadamente entre 2% y 3% para desarrollar nuevas investigaciones.

Mientras que el más cercano de la región es Brasil, que ronda el 1% de su PIB en investigación y desarrollo.

Lo interesante de todo este análisis es que, en la década del 70, casi partimos todos iguales, la diferencia es que unos les han puesto más empeño con inversión adecuada que otros, y a su vez han obtenido resultados positivos para sus economías, esto alejado de la política tradicional.

Recientemente el presupuesto nacional de Panamá, para la vigencia 2019 vuelve al Ejecutivo para ser modificado, teniendo un bajo matiz en investigación y desarrollo, lo cual debe ser tomado en cuenta, incluso a la par de la infraestructura, que alcanza el 20% de la composición de la inversión, aún superando a dos rubros importantes, como son la educación y la salud.

Como base de lo anterior, Panamá destina en promedio 0.02% de su PIB al campo de la investigación y el desarrollo, muy por debajo de la región.

Esta inversión podría ser mayor si priorizamos recursos. Incluso si velamos por la pérdida de recursos por la corrupción y la falta de institucionalidad y transparencia.

Si bien es cierto que somos una de las economías que más crece, lo cual es importante, también somos una de las economías que menos importancia le da a los científicos. Tan solo del año 2005 a 2012, en Argentina, Costa Rica, Uruguay, México y Chile realizaron inversiones mayores en este campo que en Panamá.

Invertir en investigaciones y desarrollo se traduce en innovaciones para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Es contar con mayor infraestructura científica, más investigadores, mejores equipos y medicamentos. Es contar con más proyectos para el diagnóstico de enfermedades, patentes, laboratorios y soluciones tecnológicas.

Qué nos está pasando que cuando pensamos en inversión pensamos en individualidades y menos en lo colectivo. Estamos olvidando el beneficio del país, y el desarrollo económico que queremos dejarle a nuestros hijos. Definitivamente, no es justo.

El autor es economista, consultor y docente.

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